La Independencia mexicana arruinó los lazos entre América y Asia, según el escritor colombiano Jaime Panqueva

La influencia entre América Latina y Asia, que durante tres siglos enriqueció a ambas regiones, quedó arruinada con la Independencia de México y el consiguiente final de la ruta del Galeón de Manila, explicó hoy el escritor colombiano Jaime Panqueva.

La ruta marítima, que sirvió como el primer gran enlace comercial y cultural entre ambos continentes, "murió con la Independencia (de México, 1820), curiosamente", explicó en entrevista el autor de la novela "La rosa de la China" (Planeta, 2011), que presenta por estos días en México.

Panqueva (Bogotá, 1973) recordó que con el advenimiento de la Independencia mexicana "se interrumpe totalmente un contacto que trajo muchísimo a América" vía el puerto mexicano de Acapulco, en el sur de México.

Agustín de Iturbide (1783-1824), el militar y político que fue un emperador efímero (1822-1823), "expropia el Galeón de Manila y ya no vuelve a haber ruta, se rompe todo el contacto" entre el subcontinente latinoamericano y Asia.

Según Panqueva, fue una catástrofe que "una ruta que teníamos (los latinoamericanos) propia, de México a Asia, terminó siendo explotada por holandeses e ingleses".

Hasta entonces, con el comercio bajo el control del Virreinato de la Nueva España, habían llegado de Oriente productos como el chile habanero, "que no es americano, viene de Java", o las peleas de gallos, que "son asiáticas, no americanas", explica Panqueva.

Tras la Independencia mexicana, España toma "el contacto directo" y el control marítimo del comercio con Filipinas "pero por la otra ruta", la del Índico, con lo que muere una vía que era floreciente y que dejó mucho a los países americanos.

La influencia de aquel contacto entre México y Asia centra el libro de Panqueva (Bogotá, 1973), que ganó el premio Juan Rulfo 2009.

La obra, "una novela de aventuras con un trasfondo histórico", relata la llegada a México de Catarina San Juan, "una mujer que venía de la India" y en la Puebla de los Ángeles del siglo XVII "se convirtió en una curandera, una vidente, y una mujer que hacía milagros".

Los jesuitas novohispanos, con el rector Alonso Ramos a la cabeza, la postularon "como candidata a la santidad", pero el Tribunal de la Inquisición se escandalizó con los "Prodigios", "la biografía más extensa que se ha escrito sobre un santo americano", y frenó el proceso para llevarla a los altares.

"Hay una devoción y un afán por tener una santa mexicana que dicen 'no puede ser', (…) no podemos darle ese ejemplo a toda la cristiandad", agregó Panqueva.

Aquella esclava asiática se convirtió con el paso de los siglos en "La China Poblana", una mujer a quien se atribuyó la confección del famoso traje femenino mexicano del mismo nombre.

Otra maravilla legada por la ruta Manila-Acapulco fue la llegada a América y más tarde a España y al Vaticano de la misión diplomática del japonés Date Masamune, señor de Sendai, quien fracasó en su intento de cristianizar Japón.

Alentado por el franciscano sevillano Luis Sotelo (1574-1624), el diplomático Hasekura Rokuemon Tsunenaga (1571-1622), vasallo de Masamune, partiría de Japón en 1613 con la misión de llegar al Vaticano y ponerse al servicio del papa.

Hasekura no volvió a Japón hasta 1620, cuando ya se perseguía a los misioneros y conversos por su afán en cristianizar el archipiélago.

"Fue una quijotada (…) El embajador sabía que iba a cumplir una misión que no iba a servir de nada. Ellos están en Roma ofreciendo las almas del Japón', y allí estaban escabechándose a todos los misioneros y a todos los japoneses conversos", agregó.

El colombiano afincado en México lamenta que aun hoy día se menosprecie una época colonial (1520-1820) que dejó semejantes gestas.

"El hecho de haber sido una colonia española demerita, o no merece la pena ser recordado.

Creo que en buena parte todavía tenemos mucho de esa herencia (…) Hay que conocerla para ver que tuvo ese lastre de la religión pero también fue el comienzo del Humanismo en América", concluyó.

Imagen: de archivo del recuerdo de los mártires latinoamericanos que perdieron la vida en las persecuciones religiosas en España y México.

Imagen dos: Portada del libro "La rosa de la China" de Jaime Panqueva.

México, 11 abr (EFE).

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