Graceland, una meca para conocer la vida y obra de Elvis Presley

Él llevó un estilo de música que antes había sido exclusivo de un público afroamericano a un nuevo público de jóvenes y blancos. En su época, la segregación racial en Estados Unidos provocaba indiferencia e incluso violencia social, pero con su música, Elvis Presley logró desdibujar las barreras. Por eso, hasta la fecha, sigue siendo una figura de culto cuyo distintivo peinado, trajes estrafalarios y voz varonil enloquecen a millones de fanáticos, imitadores y artistas.

Graceland, la antigua mansión de Elvis ubicada en Memphis, Tennessee, es una meca para conocer la vida y obra del rey del Rock and Roll. Es un centro donde la memoria y la música llevan al visitante a hacer un viaje de 20 años a lo largo de vida de Presley, quien habitó la casa desde los 22 años hasta su muerte el 16 de agosto de 1977.

El complejo de casi cinco hectáreas alberga varios museos. Entre los principales se encuentra el Entertainer Career Museum, donde se exhibe una colección de objetos relacionados con la carrera artística de Elvis. Por su parte, el Presley Motors Automobile Museum conmemora la pasión que Elvis sentía por los autos de lujo y deportivos. Otras exhibiciones del sitio presentan las motocicletas del Rey del Rock; la historia de la música a partir de la visión de uno de los creadores del rock ‘n roll, el productor Sam Phillips; y una colección de objetos y fotografías de íconos del siglo XX cuyas carreras fueron marcadas por la música de Elvis Presley. Entre ellos, es posible reconocer a Bruce Springsteen, Jimi Hendrix y Elton John.

Una de las principales cualidades de Graceland es que no solo es un espacio de nostalgia sino también de memoria histórica. Permite conocer la influencia de la música country en el rock ´n roll, así como el entorno bélico en el que participó Elvis Presley durante los años que perteneció a la Armada de Estados Unidos, entre 1958 y 1960.

El fantasma de Elvis Presley, buscado por más de medio millón de personas anualmente

Calificada en 2015 como la Mejor Atracción Musical Mundial, Graceland recibe alrededor de 650,000 visitantes anuales, todos los cuales van en busca del fantasma de Elvis que se dice que ronda las instalaciones de su antigua mansión. Quizá sea la nostalgia que siente por su casa lo que lo empuja a volver desde el más allá para visitar el mundo de los vivos. O quizá, la casa misma guarda el espíritu musical de su antiguo dueño. Lo que es un hecho es que vale la pena conocer esta atracción estadounidense en la que la experiencia se puede complementar hospedándose en la casa de huéspedes adjunta al complejo. El inmueble es, además, el proyecto hotelero más grande de Memphis realizado en los últimos 90 años.

Antes de abandonar Graceland, quizá no haya mejor estímulo para aliviar la nostalgia musical que a través de la adquisición de memorabilia del Rey del Rock o mediante la degustación de los antojos y postres clásicos de las cafeterías de la década de 1950. Así, entre malteadas, discos de vinil y guitarras edición limitada similares a las que usaba en sus conciertos, culmina la visita a Graceland, un viaje en el tiempo para recordar y revivir antiguas melodías que hacen que nosotros Can’t Help Falling in Love del rock.

Por: Paulina Sánchez
DINKtravelers.com

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