Vida Low Tox

Vida Low Tox
23 de julio de 2020

El greenwashing es una más de las malas prácticas que las empresas sin escrúpulos utilizan para hacernos creer que son responsables con el medio ambiente, cuando en realidad no lo son. Es el lavado de imagen verde como estrategia publicitaria. Las palabras “orgánico” y “natural” se emplean en las etiquetas de alimentos y cosméticos, pero sin una certificación no significan gran cosa, pues los productos pueden seguir conteniendo ingredientes sospechosos. Con el tiempo, cuando llegues a conocer los componentes de cada producto, empezarás a ver el fraude ecológico que se desarrolla ante tus ojos. No te desanimes si te descubren —o te han descubierto— mejorando tu habilidad en la lectura de los ingredientes. Verás imágenes de la Tierra, de madres con su bebé en brazos en un campo lleno de dientes de león, anunciando productos con ingredientes que se sabe que alteran nuestras hormonas. Verás eslóganes como “Sistema para refrescar el aire”, para después descubrir que el mejor aire fresco es el gratuito, y que es preferible abrir una ventana a hacer circular fragancias sintéticas por toda tu casa. Verás “Cien por cien algodón”, y luego te darás cuenta de que a otro ser humano le han pagado una minucia para producir esa prenda y que los tintes son tóxicos. Verás “Hecho con fruta natural”, y a continuación averiguarás que, además del cinco por ciento de fruta natural, ahí dentro hay otros quince ingredientes que son todo menos fruta natural.

No te desmoralices. Llegar a saber qué es cada cosa forma parte de un proceso de aprendizaje y desarrollo de capacidades. Un largo y hermoso viaje de aprendizaje. Una vez que lo comprendas, ¡lo que no es bueno ni auténtico empezará a llamarte tanto la atención como un koala en la Torre Eiffel!

Si eres principiante, asegúrate de dos cosas:

  1. No caigas en la trampa de ver una etiqueta frontal con varios puntos que aseguran que un producto está “libre” de tal y cual elemento y dar por hecho que es maravilloso. Ya sea un producto alimentario, de limpieza o de higiene personal, esos puntos y eslóganes están ahí con la esperanza de que no tengas tiempo de leer la lista de ingredientes y te lo lleves pensando que estás haciendo una gran elección.
  2. Formúlate dos preguntas: “¿Cómo está hecho?” y “¿De dónde procede?”. Una infusión de caramelo de crème brûlée, por ejemplo. ¿Cómo crean exactamente ese sabor? Ver las pocas respuestas que obtienes puede ser tan inquietante, que al final saldrás corriendo hacia las tiendas orgánicas, los mercados de productos agrícolas y los pequeños proveedores para reconfortarte con la simple, deliciosa y transparente verdad.

Hablando de verdad, unas palabras acerca de la incomodidad. Nos hicieron estar tan atareados que necesitábamos soluciones más cómodas para ahorrar tiempo. Cuando empezaron a vendernos productos como mezclas para bizcochos, cenas precocinadas y detergente extra fuerte para la lavadora, nos alegramos en lugar de sospechar, nos sentimos agradecidos en vez de preocupados. Qué detalle por su parte ahorrarnos todo ese tiempo, ¿no? Nos enredamos tanto en sus envoltorios y promesas que olvidamos que una cena rápida podía ser un bistec a la plancha con verduras frescas de temporada salteadas con mantequilla y hierbas. Y como habían definido en nuestro nombre lo que era la comodidad, creímos que consistía en encontrar estacionamiento, caminar dos manzanas hasta el establecimiento de comida para llevar, sacar un número, hacer cola hasta que nos toque pedir, recibir la comida envuelta por completo en plástico, volver al coche e irnos a casa… ¿Te suena? ¡Realmente nos engañaron!

Cuando te enfrentas al tema de la “comodidad” por primera vez y piensas en tu casa y en tu alimentación, es habitual sentir una avalancha de emociones: culpa, rabia, confusión, vergüenza, pánico. “¿Cómo es posible que no lo supiera? —te preguntarás—. ¿Cómo es posible que no me lo preguntara? ¿Cómo serían las cosas si…? ¿Qué voy a hacer sin…?”. He aquí el cambio: no nos despedimos de la comodidad, solo la redefinimos. Poco a poco. Los mensajes tradicionales sobre ella pierden su atractivo con bastante rapidez. Buscarás una nueva forma de comodidad que, esta vez, sí esté en línea con tus valores, porque has desacelerado lo suficiente para delimitar tus principios. ¿No es estupendo? La verdad y la paz mental, en combinación con las compras y las “preparaciones” inteligentes, se vuelven cada vez más importantes. Gracias a la elección empoderada, sabemos a ciencia cierta que vamos en el rumbo para hacer todo lo que podamos tanto por nuestra salud como por la del planeta. Y hemos encontrado una forma fácil y sencilla de hacerlo… ¡Bingo! Lo conveniente ha renacido, aunque esta vez como hijo de unos padres hippies.+

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