Un mapa literario para perderse en la Ciudad de México

Un mapa literario para perderse en la Ciudad de México

En una ciudad acostumbrada a mirarse en el vértigo, Karla Ceceña propone detener el paso. Su libro Encanto y misterio de la Ciudad de México (Aguilar, 2026) es una invitación a recorrer la capital con ojos de viajero, incluso —y sobre todo— cuando se ha vivido en ella toda la vida. La autora parte de una premisa sencilla y poderosa: la rutina ha convertido a la metrópoli en un espacio de tránsito, cuando podría ser territorio de descubrimiento.

Diseñadora y gestora cultural, Ceceña es también la creadora de Ciudad Literaria, una plataforma dedicada a explorar el vínculo entre libros y espacio urbano. Ese cruce entre lectura y ciudad estructura su obra: no se trata de una guía turística convencional, sino de un mapa afectivo que conecta bibliotecas, librerías, plazas, capillas y jardines con las historias que los sostienen. El resultado es un recorrido que privilegia la sorpresa frente a lo evidente.

El detonante de esta mirada fue una estancia académica en Alicante. Lejos de su entorno habitual, Ceceña experimentó el desconcierto de no saber qué recomendar sobre la literatura o los espacios culturales de su propio país. Ese vacío la llevó a regresar a la capital con una decisión: reaprenderla. Caminarla como si fuera extranjera. Buscar aquello que permanece oculto bajo la costumbre.

En el libro aparecen sitios que sobreviven al desgaste del tiempo y de la indiferencia. Desde la discreta Fuente del Quijote en el Bosque de Chapultepec hasta la Capilla Gótica del Instituto Cultural Helénico; desde la Casa de los Mascarones en San Cosme hasta la Plaza de Santo Domingo. También conviven paisajes naturales como Xochimilco al amanecer o Los Dinamos, donde la ciudad parece diluirse en aire limpio. Cada espacio es presentado no solo como punto geográfico, sino como relato en espera de lector.

Más que inventariar monumentos, Encanto y misterio de la Ciudad de México propone que pongamos atención a los sitios por los que transitamos. Frente a la idea de la “ciudad dormitorio”, la autora reivindica el derecho a habitar con curiosidad. Su libro, enriquecido con fotografías propias, funciona como brújula para quienes sospechan que la capital guarda todavía secretos a plena vista.+