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El museo de las rarezas

Proclive como soy a lo estrambótico, si me fuera dado escoger, crearía un museo de rarezas y aberraciones literarias, especie de gabinete de maravillas que reuniera excentricidades de todo tipo, sin más denominador común que ser eso, rarezas. Comenzaría con el novelista mexicano más peculiar, mi narrador mexicano favorito de entre los vivos. Se trata de José Luis Zárate, escritor extraño aun entre los fantasistas de este país, autor de una serie de novelas a cual más extravagantes. Hoy me ocupa Xanto. Novelucha libre, que ya desde el título anuncia su tono desbordado y enloquecido.

La trama: un aprendiz de mago logra abrir un portal cósmico que pone en peligro la existencia misma del universo. Hace falta un héroe que le entre al quite para equilibrar las fuerzas cósmicas, quién mejor que el ídolo de las multitudes, luchador enmascarado, protagonista de decenas de películas camp de bajo presupuesto, para salvar al mundo. La mezcla de géneros (ciencia ficción, fantasy, novela juvenil), aderezada con mucho humor hace de ésta una novela entrañable y deliciosa que ahora vuelve a circular, casi veinte años después de su edición original.

Si extendiera el catálogo de mi museo a Latinoamérica, incluiría en su acervo al colombiano Luis Noriega. Autor de la soberbia novela Iménez, quizá la mejor distopía contemporánea escrita en America del sur, vuelve a la carga con Donde mueren los payasos, delirante farsa política en la que el payaso Cucaracho se postula como candidato presidencial de un país tenebrosamente familiar. Lo que sigue es un esperpento donde espectáculo y política se confunden, un circo mediático que se desborda de la pantalla y desnuda un sistema corrupto de simulaciones y espejos. Qué bueno que esas cosas no suceden en México.

Sin embargo, pareciera que la tradición anglosajona es mucho más proclive a engendrar autores estrambóticos que desafían toda clasificación y se convierten ellos mismos en su propio subgénero. Hablo de plumas tan diversas como Clifford D. Simak, R. A. Lafferty, Robert Aickman, Joanna Russ, Poppy Z. Brite, Joyce Carol Oates, Angela Carter, Kathe Koja y muchísimos más. Mi favorito es Joe R. Lansdale, sin duda el secreto mejor guardado de la literatura estadounidense. Nacido en una modesta familia de la Texas rural, Lansdale es un narrador autodidacta emergido de la rica tradición de los pulps y los cómics estadounidenses.

Por Bernardo Fernández BEF

Sigue leyendo la columna de BEF aquí.

Mascultura 06-oct-15

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