El efecto pinball
Por Antolina Ortiz Moore
- Estira el resorte, mide la fuerza y suelta la palanca
Dentro del lenguaje, existen palabras con un carácter que captura los sonidos naturales: las onomatopeyas. Dan vida y expresión a los vocablos, volviéndolos más evocadores. Transmiten sensaciones sonoras de forma directa. Son palabras casi tangibles.
Por ejemplo, la palabra pachinko, usada tanto en Corea como en México.
El lenguaje es un superpoder humano que nos permite almacenar y transmitir el conocimiento, incluso a generaciones futuras. En ese sentido, la traducción de un lenguaje a otro abre puertas hacia maneras distintas de percibir la realidad. Gracias a traductores, como la mexicana Zyanya Gil, tenemos acceso a tesoros de la cultura coreana.
La palabra pachinko es una onomatopeya que contiene sonidos evocadores. Se refiere a un juego similar al pinball y transmite el rebotar de las bolas metálicas entre las clavijas de una máquina.
PA-CHIN-KO
Además de ser un juego,Pachinko es el título de la novela de la coreano-norteamericana Min Jin Lee, publicada originalmente en inglés en 2017 y traducida al español. Su título hace referencia al juego de arcade que da forma a la novela: como las bolas que rebotan entre clavijas, así la vida lleva a los acontecimientos. La vida es un juego de azar.
La novela combina lo impredecible con la esperanza de ganar. La suerte y el deseo de recompensas se entrelazan con la atmósfera de los salones de pachinko, donde luces y música crean una experiencia intensa. Este ambiente es un escape, pero también una imagen de la vida. Se trata de una novela escrita en un estilo cada vez más conocido para los lectores hispanohablantes, pues los traductores nos han acercado a la literatura coreana.
- La pelota rebota entre clavijas, cae en los espacios, y activa premios
Aunque escrita en inglés, la novela Pachinko de Min Jin Lee es una obra clave dentro de la literatura coreana. Precisamente por haberse escrito en inglés cobra una importancia especial, pues marca un tránsito entre culturas en un mundo de crecientes migraciones. Cada vez más, los autores que migran a otro país, llevando consigo su idioma y cultura, logran delinear lo que han dejado atrás.
La novela narra la historia de una familia coreano-japonesa a lo largo de varias generaciones. Entre 1910 y 1989 pasamos de una Corea empobrecida antes de la Primera Guerra Mundial a un Japón en plena transformación durante la Segunda Guerra, y finalmente a los Estados Unidos de los años ochenta. La diáspora coreana rebota entre las clavijas de la historia.
Min Jin Lee nació en Seúl, en 1968 y emigró a los Estados Unidos en 1976 a los ocho años, sin hablar inglés. Comenta que fue bien recibida en Harlem, donde se instaló. Estudió en la Universidad de Yale. Su novelaPachinko fue finalista del National Book Award y fue considerada por The New York Timescomo uno de los diez mejores libros escritos en 2017.
La novela está dividida en tres partes que siguen a la familia coreana a través de varias generaciones. El lector se sumerge en la complejidad de la vida de los personajes. Abandonos, enfermedades, suicidios y otras muertes. Con más de 500 páginas, la obra es el resultado de años de investigación.
Pachinko aborda temas de migración, identidad, racismo y pertenencia en el contexto de la Corea ocupada y el Japón de la posguerra. A través de la historia de Sunja y su familia, la novela refleja el sufrimiento y la resistencia de los coreanos en Japón.
- Una bola cae en un espacio y se activa la ronda extraordinaria
Así como los traductores nos dan acceso a tesoros únicos, los autores que investigan un tema y lo desarrollan en su obra también nos permiten entender otras realidades. Verónica González Laporte es una de estas escritoras. Originaria de la Ciudad de México, se ha especializado en temas históricos y culturales, con un enfoque reciente en Corea.
Su última novela, K-beauty, es un relato sobre Seúl que explora la sociedad coreana detrás del maquillaje perfecto. Al igual que Pachinko, su obra también reflexiona sobre la presión del sistema patriarcal, la identidad femenina y la tecnología, además de abordar cómo las nuevas generaciones en Corea buscan romper tabúes sobre el racismo, la homosexualidad y la discapacidad.
Lo interesante de K-beauty es que es uno de los escasos relatos que existen sobre Seúl escritos por una extranjera. La novela ha sido traducida del español al coreano.
Los escritores globales, que han estudiado, traducido, viajado y migrado, saltando entre las clavijas del juego de pachinko de la vida, abren puertas a nuevas maneras de percibir la realidad. Gracias a ellos, tenemos acceso a tesoros que enriquecen nuestra cultura y pluralizan nuestra forma de ver el mundo y la literatura.+
Antolina Ortiz Moore (@antolinaortizmoore) se considera una ciudadana del mundo. Su escritura expresa la sorpresa de estar vivos. Desde hace 25 años radica en Canadá, donde sigue escribiendo en español y participa en proyectos culturales. Su última novela, El día que no paró de llover, fue publicada bajo el sello Tusquets.