Una lee y algo se le pega
Berlín, 19 de enero de 2026
Confieso que, últimamente, he leído más libros bajo el ignominioso rubro de autoayuda que literarios. Una escuelita casera para revisarme y mejorar la calidad de mis relaciones y mis decisiones creativas y personales. La lista de recomendaciones, hasta ahora, es El camino del artista, de Julia Cameron; Improvisar, de Stephen Nachmanovitch; Conexión, de Kae Tempest; y El acto de crear, de Rick Rubin.
¿Por qué leerlos?
El camino del artista es un método para recuperar tu creatividad a través de las páginas matutinas y citas con tu ánimo creador. Un librazo para el bloqueo creativo. Improvisar explora la espontaneidad y el juego y reflexiona sobre la importancia del ahora, que nos devuelve la confianza y el amor por la ocurrencia. Conexión es un ensayo sobre el arte como antídoto contra el aislamiento. Amamos a Kae Tempest. El acto de crear es una guía filosófica sobre la creatividad como una manera de estar en el mundo. Me gustan porque llenan vacíos cognitivos y porque la experiencia de crear resuena con su experiencia.
Una lee y algo se le pega. Mis recomendaciones literarias recientes. Dos libros buenísimos sobre la vida de lo más que humano: ¿Está vivo un río?, de Robert Macfarlane, y El clamor de los bosques, de Richard Powers. Dos novelas de moda: A cuatro patas, de Miranda July, y James, de Percival Everett. He leído, en contubernio con mi ídola Cristina Rivera Garza, varios en el rubro de mi nueva obsesión por los autores contemporáneos irlandeses: La picadura de la abeja, de Paul Murray; El cantar del profeta, de Paul Lynch; Milkman, de Anna Burns, y Cosas pequeñas como esas, de Claire Keegan.
¿Por qué leerlo todo?
¿Está vivo un río? narra cómo viven tres ríos muy distintos; una muestra de regiones y cultura: Los Cedros, en los bosques nubosos de Ecuador; otro en el sur de la India y otro en Quebec. Escrito en una prosa poética elocuente, está entre la crónica filosófica, el ensayo político y un tratado sobre derechos de la naturaleza.
El clamor de los bosques es una novela de ecoficción, o liternatura, en la que los protagonistas son árboles de distintos tiempos y geografías. Powers logra remover al ser humano del centro de la novela para contar las historias de estos otros personajes que normalmente no pasan del paisaje y, porque su tiempo geológico es distinto, también descoloca la temporalidad tradicional de la novela, que suele cifrarse en vidas humanas. Un triunfo.
A cuatro patas es una novela audaz de mil maneras. En su tema: la perimenopausia en la cama con el deseo femenino; en su forma de narrar incómoda, cruda, de inteligencia muy contemporánea y con un sentido del humor entre sarcástico e inquietante. Es audaz por la historia, francamente improbable, sin la genialidad y el consistente desacato de Miranda July. Se debe leer.
James es una reescritura de Huckleberry Finn desde la perspectiva de Jim, el esclavo que huye con Huck. Everett cambia la mirada narrativa a Jim para reconsiderar lo que sucede en la historia de Twain. Jim es un íntegro, sensible, educado, políglota, analítico y muy humano, que tiene que fingir ignorancia solo para sobrevivir.
La picadura de la abeja es un tabique de setecientas páginas que cuenta la vida de una familia en apariencia perfecta. La estafeta de la voz narrativa va de mano en mano por cada uno de sus miembros. La familia en realidad está podrida por secretos y deudas y cada uno es más interesante y terrible de lo que se aprecia a simple vista. Humor negro, una trama tremenda y una prosa compleja y a la vez, muy navegable.
El cantar del profeta trata del surgimiento —de un día al otro— de un régimen totalitario en Irlanda. Una distopía cruda y cruel que fuerza al lector a pensar en cosas que preferimos no, pero es tarde. El libro ya te tiene del cogote. Estilísticamente, la ausencia de puntos y aparte provoca una sensación de urgencia que te involucra en un nivel sutil del que solo te das cuenta cuando cierras el libro.
Milkman es una novela exigente de fondo y forma, a veces agotadora, que narra los hechos terribles y la carga psicológica de una mujer joven en el Belfast de los setenta en el contexto de the troubles, un clima político de antagonismo político al interior de las comunidades donde el chisme, el control social y el acoso machista controlan y destruyen todo lo que tocan.
Cosas pequeñas como esas es una obra maestra. En menos de cien páginas, Keegan cuenta la historia de un hombre común que se da cuenta de lo que sucede en las Lavanderías de la Magdalena en los años ochenta, cuando la Iglesia católica explotaba a puerta cerrada a mujeres caídas. La novela narra la complicidad de un pueblo entero con los abusos de la Iglesia y la mirada de un héroe discreto.
Confieso que también leo cosas que no voy a confesar.+
Luisa Reyes Retana (Ciudad de México, 1979) estudió Derecho en el ITAM y una maestría en Derecho Comparado en la Universidad de Berkeley, en California. Su primera novela, Arde Josefina, fue destacada con el Premio Mauricio Achar 2017. Su novela más reciente es Mal de río (Random House, 2025).
