“Escribo desde la herida para que otros no se sientan solos”: entrevista con Gilraen Eärfalas

“Escribo desde la herida para que otros no se sientan solos”: entrevista con Gilraen Eärfalas

Victor Ruiz

Originaria de Chilpancingo, Guerrero, Gilraen Eärfalas es médica general, técnica en análisis clínicos y escritora. Su carrera comenzó en plataformas digitales, donde combinó poesía, medicina y reflexión emocional, hasta convertirse en una de las autoras mexicanas con mayor proyección internacional. Con su novela No me llames loca (Planeta, 2024), Gilraen abre una conversación urgente sobre salud mental, empatía y las formas invisibles del dolor.

La historia sigue a Danielle Morgan, una joven estudiante de medicina que intenta reconstruirse tras sobrevivir a la violencia, el abuso y el estigma de la enfermedad mental. Desde la primera línea —“El silencio fue lo primero que aprendí y lo único que aún me funciona”—, el libro invita a mirar de frente lo que muchas veces preferimos callar.

“Esa frase fue exacta para comenzar”, cuenta la autora. “El silencio representa la obediencia del cuerpo para sobrevivir. En Danielle hay una joven que no sabe defenderse, y yo también fui esa persona. No soy alguien de muchas palabras, pero tengo muchas letras. Escribir fue mi manera de hablar cuando no podía hacerlo con la voz”.

Para Gilraen, la escritura se convirtió en un refugio: una forma de dar sentido a lo que dolía. “Estar aquí hablando es todo un logro”, dice con una sonrisa. “Por eso me gusta escribir: porque hablando no me entendían, y escribiendo, tal vez un poco más”.

En No me llames loca, la medicina aparece como un espacio de búsqueda personal. “Muchos entran a medicina con heridas internas. Creen que al obtener el título dejarán de sentirse insuficientes, pero lo que realmente buscan es sanar el alma. La carrera te enfrenta con tu vulnerabilidad y te muestra lo frágiles que somos.”

La novela también aborda el acoso y la violencia psicológica en el ámbito médico, un tema que Gilraen considera urgente. “He visto estudiantes quebrarse bajo la presión. Por eso era importante escribirlo: detrás de cada doctora ‘perfecta’ hay alguien que solo intenta sobrevivir”.

A lo largo de la historia, Danielle convive con entidades simbólicas —Urien, Jezabel y Valeria— que encarnan distintas formas de resistencia. “No son diagnósticos, son metáforas”, explica. “Urien simboliza la fuerza que finge estar bien; Jezabel, la amnesia de quien bloquea lo vivido; Valeria, la desconfianza de quien teme volver a amar. Todos tenemos esas voces dentro”.

Gilraen escribió la novela durante casi una década, entre los 20 y los 29 años. “Es, de alguna manera, un fanfic de mi vida. Lo hice para sanar y para que otros también se sintieran acompañados”.

Sobre la palabra loca, reflexiona: “Llamamos loca a cualquiera que siente demasiado, cuando en realidad ‘loca’ significa vacío. Escribir este libro fue mi forma de llenar ese vacío, de decir: aquí estoy, sigo viva”.

Antes de despedirse, Gilraen deja un mensaje para sus lectoras y lectores: “Escribo desde la herida para que otros no se sientan solos. No prometo sanar corazones, pero sí acompañarlos hasta que el dolor se vaya”.+

 Tres datos curiosos sobre No me llames loca

  1. Nació en redes sociales: los primeros capítulos se publicaron en Facebook antes de migrar a Wattpad, donde alcanzó miles de lecturas y una comunidad fiel que la sigue hasta hoy.
  2. La autora es médica y esa formación se refleja en la precisión con que aborda temas de salud mental, cuerpos y emociones.
  3. El título proviene de una experiencia personal: en una sesión de terapia, Gilraen escuchó la frase “No estás loca, sólo estás sobreviviendo”, que se convirtió en la semilla del libro.