ENTREVISTA con… Franz De Paula: Creando historias con "Mentalmorfosis"

Franz de Paula dibuja antes de escribir sus ideas, después de un proceso creativo, va creando historias que son alternativas y que podemos ir leyendo en varias de sus combinaciones. Ha estado envuelto en varias disciplinas artísticas como la música y actualmente su vida profesional gira en el mundo de la publicidad, el diseño y la ilustración.

Es fundador de departamentos y áreas de diseño y director creativo–artístico en despachos y agencias varias. Ha sido colaborador en publicaciones de arte contemporáneo, cine y música. A partir de 2012 ha colaborado con empresas, instituciones educativas, así como en la difusión de su esquema de pensamiento.

Su Mentalmorfosis fue publicado por primera vez en español, en su versión impresa, en junio del 2012, del cual lleva ya 7,000 ejemplares y recientemente publicó su primer millar de ejemplares en inglés.

Esta es la charla que sostuvimos por su libro Mentalmorfosis.

¿De qué manera te seducen las letras y la narrativa tradicional en Mentalmorfosis?
Creo que seduce precisamente porque no es tradicional su narrativa. El mensaje que te va contando lleva ritmo, secuencias, compases y pausas, como una sinfonía. La poesía visual de Mentalmorfosis encuentra un espacio fértil en tu cabeza y te siembra una idea: sobre transformación, creatividad, tu verdadera pasión, tu identidad, tu inteligencia y tu única vida. Llega un punto en la lectura donde te sientes identificado, no importa si tienes seis o sesenta años. Esto es porque toca ideas que armonizan con todos, porque todos somos humanos, compartimos un mismo común denominador. Sentimos, imaginamos, nos enojamos, nos emocionamos, nos decepcionamos. De eso se trata Mentalmorfosis, porque de eso nos tratamos todos.

¿Podría ser el contexto de Mentalmorfosis una herramienta al razonamiento?
Claro, al menos para mí lo es. Cada vez que necesito pensar con claridad, acudo a Mentalmorfosis . Me funciona como una estructura, un mapa mental. Y eso me lleva a otras cosas. Es mi brújula, cuando necesito acercarme a lo que genuinamente quiero. Es mi manual, si quiero descifrar algo. Es mi coartada de libertad, si me equivoco. Mi fuente de ideas, si quiero crear algo. Sin duda, mi refugio mental, si tengo miedo. Resulta muy útil, porque son los recordatorios de las cosas que no quiero olvidar. Algo así como un orden muy conveniente de pistas para darle la vuelta a la vida y “salirte con la tuya”. En realidad, le das la vuelta a tu cabeza, que es lo mismo.

¿Franz De Paula está libre de las cadenas mentales?
Yo creo que todo ser humano, sólo por contar con un cerebro —que es la máquina más poderosa que conocemos—, ya está sujeto a gozar y padecer sus pros y contras. Cuando tu labor es la creatividad, porque es lo que más amas, tu mente ya descompone y rearma absolutamente todo lo que te encuentras. Esto a veces puede llevarte tanto a lugares hermosos como a parajes oscuros. Pero todo se trata, finalmente, sobre cómo domar ese incendio neuronal que guarda nuestro cráneo. Por mi parte, me ayuda mantener mi mente bajo la filosofía de Sherlock Holmes: la mente es como una habitación, tú escoges qué guardas dentro.

¿Por qué crear un libro hecho a mano si tienes todas las herramientas del diseño actual?
En realidad no fue algo planeado, resultó así naturalmente. Desde niño guardo cuadernos llenos de dibujos, textos, ideas; así desmenuzo mi realidad. Cuando registro mis ideas con palabras acompañadas de una imagen, me quedan más claras. Finalmente, el pulso humano es la herramienta primordial con la que la humanidad ha contado desde que tenemos lenguaje. Lo que pasa es que ahora ya se nos olvida, porque tenemos un teclado adherido permanentemente a nuestras yemas, una pantalla en la nariz y un celular en la oreja. Amo el diseño, en todas sus vertientes, no me malinterpretes. Digamos que todo el tiempo trabajo con algo eléctrico y trabajar a mano me parece algo exquisitamente acústico.

¿Hace cuánto tiempo te diste cuenta de tu creatividad y decides que nadie más construyera tus sueños?
De mi creatividad soy consciente desde que tengo recuerdo de mi ser. Quizá no fuera el término que tuviera yo en mente, pero la entendía como una fuerza en mi cabeza que me hacía diferente. Luego me dediqué a hacer cosas creativas, en el sentido académico y profesional. Trabajé con gente que se consideraba ‘creativa’ pero que en realidad era lo opuesto. Hace una década que decidí inventar mi propio camino. Fui calificado de insensato, pero me hubiera arrepentido de no haberlo hecho. Hubiera muerto en etapas, como una vela que se apaga. Las mejores historias comienzan con una mala decisión. Y esta es mi mejor historia.

Describes a Mentalmorfosis en un movimiento, ¿cuantos están en él?
Yo creo que estamos todos, de alguna u otra forma y sin saberlo, los que buscamos y trabajamos por un cambio. Por la libertad de vivir nuestra pasión y vivir de ella con justicia, aún cuando a veces conlleve sacrificio y dolor. Los que queremos construir algo de forma inteligente, diferente, los que queremos evolucionar. A veces me encuentro con gente que es congruente con esto y que forma parte de este movimiento invisible de libres pensadores, sin haberse enterado. Al saberlo, les da conciencia y un sentido de pertenencia a algo más grande. Un movimiento que formamos los que sabemos que no está bien vivir con miedo, con manipulación, con el criterio secuestrado. Somos los que queremos vivir la vida que escogemos, con todo lo que implique.

¿Cuál es el mejor comentario de Mentalmorfosis que tocó tu alma?
Nos han dicho cosas extraordinarias, y una enorme mayoría se refieren a la forma como ha cambiado su vida. A veces incluso las palabras no alcanzan, y una mirada conmovida y un abrazo triturador te lo dejan mucho más claro. Pero más que esta retroalimentación increíble, la idea es generar preguntas dentro de cada uno y buscar las respuestas en donde se necesite. Me gusta pensar que a alguien le sirva para transformar su pensamiento, y luego su realidad. Me emociona muchísimo enterarme de esos casos, porque existió un valor transmitido entre dos personas que, de otra forma, jamás se hubieran encontrado. Algo increíble pasó y formaste parte de eso. Es lo más emocionante que existe.

¿Cómo se fue dando la transición del diseño hacia la estructura de un libro?
En mi ánimo por registrar ideas, palabras, gestos y todo lo que me parecía valioso o interesante, me convertí en un coleccionador. Llené cuadernos con dibujos, textos y mucho material sobre libertad de pensamiento, pasiones, transformaciones y cosas genuinas. Noté que existía una constante, un discurso muy claro que vinculaba todos esos apuntes. Lo destilé y generé el contenido en puntos clave que incluí en una estructura modular. Eso lo ordené de la forma más elocuente posible en un mapa mental. Así, lo que inicialmente eran ideas con buena intención pero dispersas, ahora componían algo nuevo, un esquema de pensamiento sólido, un lenguaje mental. Un salvavidas para mí y —espero— un útil legado para mi especie.

¿En el libro mencionas que debemos de cuestionar todo, en este momento que cuestionarías?
Cuestiono el sistema, la sociedad y los criterios con los que vivimos a diario, en todos sus rangos. Cuestiono la necesidad de continuar viviendo en una potencia cultural a nivel mundial, pero a costa de inseguridad, violencia, manipulación e injusticia. Cuestiono que la humanidad logre superar su adolescencia tecnológica y no autodestruirse, cada vez que veo a alguien tirando basura en la calle o ganándole el asiento a una señora en el camión. Sobre todo, cada vez que me veo a mí mismo romper uno de mis principios. Cuestiono mi fe en la humanidad y mi propia intolerancia a este tipo de realidad cuando yo soy el primero en tratar de transformar mi pensamiento. Cuestiono mi cordura y mi capacidad para seguir siendo funcional, si me dejo absorber por los hoyos negros de mi mente. Pero es un doble filo: gracias a que me cuestiono, me doy cuenta. Siempre preferiré darme cuenta.

¿El miedo a no cumplir tus expectativas está constantemente?
No les llamaría ni miedo ni expectativas. Intento disfrutar mi propio proceso, no padecerlo. Mi propio esquema en Mentalmorfosis me lo recuerda constantemente. Efectivamente, tengo un alto nivel de exigencia personal, trabajo arduamente en mi obra y en lo que creo, así que jamás dejaría de ser yo. Creo en lo que hago, y en ese sentido no me permito distraerme pensando en debilidades, porque es concederles más peso en mi mente. Prefiero fortalecerme por consecuencia natural conforme trabajo en lo que amo. Es más natural, más divertido. Lo que hago no es mi trabajo, es quien soy.

Foto tomada del sitio: http://www.mentalmorfosis.com.mx

MasCultura 26-may-16
 

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