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Daniel Garza Usabiaga. 30 años de arte mexicano

Daniel Garza Usabiaga.  30 años de arte mexicano

José Luis Trueba Lara

Hace 30 años, la Bienal FEMSA irrumpió en el mundo del arte. Durante sus primeras ediciones, fue un concurso que se transformó en un proyecto mucho más ambicioso: una plataforma curatorial itinerante que incorpora iniciativas pedagógicas y editoriales, además de abordar temáticas específicas en cada celebración, justo como sucedió en Zacatecas, Michoacán y Guanajuato, donde ahora se lleva a cabo. Las tres décadas que han transcurrido desde su primera convocatoria son una excelente razón para mirar el camino que la bienal ha recorrido, mediante una exposición retrospectiva. Entrevistamos a Daniel Garza Usabiaga, el curador de esta exposición, y esto fue lo que nos contó.

    1. La retrospectiva de la Bienal FEMSA abarca un marco temporal muy amplio. En ella se pueden apreciar los cambios que han ocurrido en la producción del arte en México y esto implicaba un reto curatorial. Afortunadamente, las primeras bienales fueron una competencia y las obras ganadoras representaban un punto de partida indispensable. En cambio, las tres últimas, que no implican un concurso, sino una plataforma curatorial y una serie de artistas comisionados, me permitieron hacer una selección más abierta y mostrar algo de lo que sucede en distintas regiones del país. En Zacatecas, por ejemplo, la presencia de Manuel Felguérez es muy importante, por lo que logramos convocar a muchos artistas que, de una u otra manera, se inspiraron en su obra y su legado. Este hecho posibilitó llevar a cabo una serie de diálogos con artistas locales, con las obras históricas locales y con diversos productores, desde talleres gráficos hasta artesanales.

     

    1. Durante 30 años, la producción artística mexicana ha cambiado. Creo que tratar de hablar en términos de desarrollo, de cómo han avanzado las cosas y de lo que ha quedado atrás —como si lo que se dejó atrás ya no se practicara o fuera obsoleto— resultaría incorrecto. La Bienal FEMSA está llena de vaivenes. Cuando empezó, en la década de los noventa, la pintura estaba muy presente. De hecho, la convocatoria era como una bienal de pintura y escultura. Durante la primera década del siglo XXI y aún en algunos años de la segunda década, la pintura perdió su importancia central. Pero en las últimas tres bienales, ha vuelto con nuevos discursos, con propuestas renovadoras y muy potentes. Creo que la historia de la bienal está marcada por una serie de ciclos: primero hubo pintura y escultura; luego llegaron las instalaciones, y ahora se presentan prácticas muy objetivas y documentales, que vuelven a las técnicas más tradicionales. Además de esto, en los últimos años, también hemos atestiguado la presencia de nuevos medios, de medios más relacionados con el arte contemporáneo que coexisten con la pintura y la escultura.

     

    1. En este recuento de la Bienal FEMSA, también es importante destacar cómo este espacio ha sido sensible y se ha adaptado a los cambios. Con ella ha ocurrido algo casi inédito: la mayoría de las bienales en México que tienen un formato de competencia no han sido tan flexibles. Efectivamente, algunas han estado funcionando como concursos durante 20 años, como concursos genéricos, por así decirlo. Por su parte, la Bienal FEMSA pasó de un concurso a otro, pero con exposiciones paralelas de los artistas invitados, y así fue avanzando hasta dejar atrás el formato de competición y trasformarse en una labor itinerante con una propuesta curatorial de investigación, en la que estas investigaciones no sólo se llevan a cabo a través de las comisiones artísticas, sino que se extienden al programa educativo gracias a las charlas, los talleres y las publicaciones que surgen del programa de edición.

     

    1. Durante estas tres décadas, la curaduría de la Bienal FEMSA también se ha transformado de una manera absoluta. Uno de sus grandes atractivos es precisamente esa energía. Como cambia cada dos años, tenemos la posibilidad de renovarla, de darle nueva darle vida y lograr que sea distinta en cada edición. También creo que existe otro factor muy importante para lograrlo: el hecho de que la bienal cambie de sede. Como resultado de esto, los lugares van a modificarse, los temas van a variar, las referencias van a ser distintas cada dos años y esto es un logro fundamental.+

    Consulta la agenda de la Bienal FEMSA en <bienalfemsa.com> y visítala hasta el 25 de agosto de 2024.