Bruselas inaugura el primer museo de Europa consagrado a las figuras de cómic

El MOOF (Museum of Original Figurines), el primer museo de Europa dedicado a las figuras de personajes de cómic, abrió hoy sus puertas al público con una colección que incluye piezas únicas en el mundo inspiradas en la historieta belga, europea, norteamericana y japonesa.

El MOOF nació a iniciativa de dos importantes coleccionistas belgas, que decidieron dar "un nuevo enfoque" a los museos sobre cómics permitiendo al visitante "ver a los personajes trasladados a las tres dimensiones del mundo real e incluso tocarlos", según dijo el comisario del museo, Jean-Pierre Vanhemelryck.

La colección cubre "todas las épocas y todos los estilos", desde la historieta belga que floreció en revistas juveniles a mediados del siglo XX como Le Journal de Tintin o Le Journal de Spirou hasta Blacksad, Corto Maltés o The Spirit, entre otras celebridades del cómic internacional.

Ubicado en pleno centro de Bruselas, el MOOF expondrá inicialmente unas 800 piezas distribuidas en 1.200 metros cuadrados, aunque en sus fondos almacena cerca de 3.000 figuras.

Entre todas ellas destaca una figura de Milú, el perro de Tintín, momificado dentro de un sarcófago, una pieza de algo menos de un metro de altura realizada a mano e inspirada en Los Cigarros del Faraón, la única en el mundo.

"Es nuestra 'Mona Lisa', sin duda la pieza más valiosa del museo", afirmó Vanhemelryck, que explicó que ésta fue fabricada de forma artesanal antes de que Moulinsart, la compañía que posee todos los derechos sobre la obra de Hergé, comenzara a producir figuras de Tintín en serie.

Otras de las piezas más destacadas son las figuras a tamaño real de Tintín, el capitán Haddock, el profesor Tornasol y el propio Milú ataviados con el traje de astronauta de "Objetivo: la Luna"; un pitufo gigante creado para un sorteo de UNICEF o unos bustos de Astérix y Obélix realizados en bronce.

Algunas de estas figuras pueden alcanzar precios de hasta 600.000 en subastas públicas, mientras que otras -especialmente las de Tintín,-, "tienen un valor incalculable", según dijo Vanhemelryck.

Su valía se estima en función del número de piezas de la serie original, y según hayan sido modeladas y pintadas a mano o producidas de forma industrial, explicó el comisario.

La mayoría de las piezas expuestas fueron compradas en subastas, directamente a los artesanos o a las compañías fabricantes, señaló Vanhemelryck.

Además de figuras de entre 2 y 248 centímetros, el MOOF expone algunas planchas originales, facsímiles de revistas y primeras ediciones de historietas, entre otros preciados objetos de coleccionista.

El museo ofrece un recorrido temático distribuido por personajes, autores y épocas. Las mayores salas están dedicadas a Spirou, Tintín y los Pitufos, mientras que el cómic norteamericano y el manga cuentan también con sus propios espacios.

También cuenta con una sala de proyección donde pueden verse algunas de las primeras adaptaciones al celuloide de Tintín y los Pitufos, realizadas por el estudio belga Belvision.

El MOOF aspira a convertirse en otra visita obligada en Bélgica para los amantes del noveno arte, junto al Centro Belga del Cómic (CBBD) de Bruselas y el Museo Hergé, ubicado en Lovaina la Nueva, al sur de la capital.

Imagen: Fotografía de la figura de cera del personaje de cómic Spider-Man.
Bruselas, 29 sep (EFE)

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