Canción para mañana. Un viaje por la música y la memoria
Por Carina Vallejo
Nuestras canciones siempre hablaron, principalmente, de anhelar un mejor modo de vivir en comunidad y de sentirnos capaces y merecedores del amor verdadero.
Mauricio Durán
Imagina que abres un libro y sus palabras te hacen escuchar las canciones que siempre quisiste cantar. Así se siente leer Canción para mañana (Planeta, 2023), un libro de Mauricio Durán, guitarrista y compositor de Los Bunkers, una banda chilena que, sin duda, se ha convertido en un referente cuando hablamos de rock latinoamericano.
Lo que a primera vista podría parecer una autobiografía musical, pronto revela su verdadera faceta: un libro urdido con la delicadeza de quien quiere recordar y comprender; una carta a la música, a los amigos, al dolor, pero también al amor que nos sostiene cuando todo se tambalea.
Editado por Alejandro Zambra, este libro —que toma su título de una canción escrita semanas antes de que se cumplieran treinta años del Golpe de Estado de 1973— no se limita a glorificar los éxitos de la banda: revisa los silencios, las rupturas, el cansancio y las reconciliaciones. Además, está atravesado por el deseo de comprender qué implica crecer junto a otros y crear algo que perdure.
El libro se divide en tres secciones en las que Durán hilvana la historia de la banda entre anécdotas íntimas y episodios colectivos, entre la vida de barrio en Concepción y las heridas abiertas por la dictadura, entre los ensayos con Los Bunkers y la persistente sombra de lo que no debe repetirse. Hay en sus páginas un testimonio personal, sí, pero también una sensibilidad política que en vez de enunciarse con consignas vacías, lo hace con la profundidad de quien ha experimentado muy de cerca los efectos de la represión, la desigualdad, la migración y la esperanza.
Los recuerdos que Mauricio Durán comparte acerca de su infancia, su primera guitarra, los días de incertidumbre, las composiciones se entrelazan tanto con la historia de un país que ha vivido entre la herida y el anhelo, como con la trayectoria de una banda que ha cantado contra las injusticias, pero también para celebrar la perseverancia de la vida. Otro de los aspectos que conmueve de Canción para mañana es la atención que su autor pone en los detalles.
A propósito, si hay una canción que dé cuenta de los detalles es “Miño”, una suerte de tributo a Eduardo Miño, un trabajador chileno que, antes de inmolarse frente a La Moneda, denunció las negligencias laborales que padecían los trabajadores de las minas de asbesto. “Miño”, sin embargo, fue compuesta no para inspirar lástima sino para “dejar entrever la fuerza y la necesidad de apoyarnos unos a otros” y lo logra gracias a la cotidianidad que podemos compartir con casi cualquier persona, sea de México o de Chile.
Como un buen libro sobre música, no podían faltar las influencias que inspiraron a la banda y éstas incluyen a Charles Aznavour, Victor Jara, The Kinks, Los Prisioneros, Violeta Parra, Silvio Rodríguez o The Smiths. Como un buen libro, tampoco podían quedarse fuera los guiños poéticos que dieron pie a la composición de canciones como “Nada nuevo bajo el sol”, un tema dulce y triste, es decir, trilce.
Otro elemento fundamental en Canción para mañana es la amistad. O, mejor dicho, la complejidad de la amistad cuando se convierte en una forma de vida, en un proyecto común. Mauricio Durán escribe con especial cuidado sobre la relación con su hermano Francisco, con quien compartió no sólo la música, sino también la vida, las referencias, las primeras inquietudes políticas. También habla con cariño —y sin idealizaciones— de los otros miembros de la banda: Álvaro y Gonzalo López, y Mauricio Basualto. En sus palabras se percibe la gratitud, pero también la conciencia de que crecer juntos no significa siempre crecer en la misma dirección.
Ya sea que te gusten Los Bunkers o no, puedes disfrutar de este libro si te interesan la música, la memoria y los procesos creativos. Quienes forman parte de proyectos colectivos o han buscado su lugar en el mundo desde un espacio periférico se sentirán identificados por igual.
Una vez que leas Canción para mañana, no podrás resistir las ganas de escuchar una canción de Los Bunkers. Ten la certeza de que al ponerle play algo sonará distinto. Como si conocieras mejor los hilos que la sostienen, las cicatrices que la hicieron posible. Como si la canción, ahora, también te perteneciera.+
