+Lecturas. Entrevista a Daniel Saldaña París por su libro “Los nombres de mi padre”
Esta vez, Francisco Goñi recibe a Daniel Saldaña París y en la conversación aparece un adjetivo que define una forma de estar en el mundo: benjaminiano. Y es que Los nombres de mi padre (Anagrama, 2025), la nueva novela de Saldaña París, es un mapa donde el ritmo lo marcan los pasos de un flâneur moderno.
¿De qué trata Los nombres de mi padre?
Camilo, el protagonista, se lanza a una investigación con la misión de desentrañar un secreto familiar: ¿es aquel viejo amigo de sus padres su verdadero progenitor? Mientras Camilo filtra audios y mensajes sobre la salud de su madre enferma, la novela nos revela un dato vital: la búsqueda del padre es, en realidad, una evasión, el intento de reemplazar la fragilidad del cuerpo materno por el fantasma idealizado de un origen posible. En esta novela, la investigación es una parodia del género negro, una manera de habitar o “matar”el tiempo, como en la literatura de Piglia, dice Saldaña París.
Arquitectura y mapas
La geografía de la novela se expande hasta Estados Unidos, nutrida por la estancia del autor en Nueva York, donde él realizaba caminatas que le sirvieron como punto de partida para la escritura.
En esa parte del proceso aparecieron los mapas. Lo que comenzó como una herramienta de consulta en la sección de cartografía de la Biblioteca Pública de Nueva York, terminó integrándose gráficamente en el libro.
El resultado es una novela que anda, que se puede seguir con el dedo sobre el papel, y que invita al lector a orientarse en una ciudad que siempre parece estar a punto de desvanecerse.+
