Las muertas: de la novela negra mexicana a la pantalla
En 1977, Jorge Ibargüengoitia publicó Las muertas, una novela que incomodó y fascinó por igual al lector mexicano. Inspirada en el caso real de “Las Poquianchis” —dos hermanas que dirigieron una red de prostitución, estafas y asesinatos en Guanajuato—, la obra se convirtió en una pieza fundamental de la literatura nacional. Con un estilo corrosivo y un humor incómodo, Ibargüengoitia narró la brutalidad del crimen sin renunciar a la ironía que lo caracterizaba. Ahora, casi medio siglo después, esa historia da un salto inesperado: se convierte en una serie de televisión producida por Netflix.
El punto de partida de la novela es explosivo. Una mujer, acompañada de tres hombres, llega a un pueblo con la misión de cobrar venganza contra un panadero. Lo balacea y prende fuego al lugar. De ahí en adelante, la investigación de ese crimen abre un túnel de horrores que revela la existencia del oscuro emporio de las hermanas Baladro, versiones literarias de las infames Poquianchis. Ibargüengoitia expone entierros clandestinos, trata de mujeres, fraudes y asesinatos, componiendo un mosaico perturbador de violencia, poder y miseria.
Lo que hace de Las muertas un clásico no es solo la historia, sino la forma en que está contada. Ibargüengoitia desmonta el tono solemne de la novela negra y apuesta por la sátira. En su narración, lo grotesco convive con lo cotidiano, y el horror se expone con un humor que no suaviza, sino que intensifica la crítica social. Es un libro que muestra la crudeza de un país capaz de generar monstruos reales, pero también de reírse de su propia tragedia.
La serie busca rescatar precisamente esa dualidad: el retrato descarnado de la violencia y el filo satírico que Ibargüengoitia imprimió en cada página. Convertir esta obra en formato televisivo no es una tarea sencilla, pues el desafío consiste en mantener la ambigüedad entre el horror y la ironía, evitando caer en el sensacionalismo fácil. Los guionistas han señalado que su objetivo es respetar el espíritu del libro, mostrando cómo detrás de cada acto criminal existía un sistema social y político que lo permitió.
El salto de Las muertas a la pantalla supone también un redescubrimiento del autor. Jorge Ibargüengoitia, más conocido por sus columnas periodísticas y por novelas como Los relámpagos de agosto, encuentra ahora un nuevo público en las plataformas digitales. Para lectores que en su momento vieron la novela como una sátira negra del México profundo, esta adaptación en serie abre la posibilidad de revisitar una obra que, lamentablemente, sigue resonando en la actualidad.
En un tiempo en el que la violencia y la corrupción continúan marcando la agenda nacional, la serie basada en Las muertas no es solo entretenimiento: es también un recordatorio de cómo la literatura mexicana ha sabido retratar esas heridas con un estilo único. La mirada irónica de Ibargüengoitia, trasladada a un formato audiovisual, promete no solo revivir una de las historias criminales más estremecedoras del país, sino también acercar a nuevas generaciones a la obra de un escritor imprescindible.
