Select Page

Contra el manual del éxito, “La génesis de la catástrofe”

Contra el manual del éxito, “La génesis de la catástrofe”

La nueva novela de Karla Montalvo nació de una de una premisa que la autora adoptó tras un taller con el también escritor mexicano Juan Pablo Villalobos: la identidad es el resultado de nuestras acciones cotidianas.

Orquídea, la protagonista de La génesis de la catástrofe (Hachette, 2025) es una actriz de teatro y televisión atrapada en una crisis múltiple. Su madre la ha dejado sola con la crianza de su hija, debe negociar con un exesposo exitoso y soberbio, y se cuestiona si la vida que eligió a los 17 años sigue teniendo sentido a los 42. En medio de este reajuste, empieza a experimentar visiones de sí misma siendo otras personas, en otros tiempos, o incluso animales.

Para Montalvo, el mayor desafío técnico no fueron las regresiones o la estructura de la trama, sino la construcción de la oralidad. Lograr que Orquídea hablara como alguien real —de manera fluida, ingeniosa, pero sin caer en la pretensión intelectual— le tomó cinco años de trabajo. El objetivo era que el lector sintiera que escuchaba a alguien en una cafetería, donde el humor surge de forma espontánea.

Uno de los núcleos de la novela es la desconfianza hacia las certezas. Mientras los personajes secundarios (como su ex, Tabo) tienen narrativas de éxito muy cerradas y seguras, Orquídea habita en la duda.

La autora plantea que los seres humanos nos construimos a través de las historias que nos contamos a nosotros mismos. Sin embargo, esas historias se pueden cambiar. Recontar nuestra vida desde otra perspectiva puede generar angustia por la falta de una “esencia” inamovible, pero también nos regala la libertad de no estar predeterminados por el éxito que dicta la sociedad o por las decisiones del pasado.

Una experiencia multisensorial

Aunque La génesis de la catástrofe tiene elementos visuales potentes, Montalvo buscó que la lectura fuera una experiencia sensorial completa. A través del lenguaje, la novela intenta evocar el tacto, el olfato y el gusto, con el fin de crear una atmósfera en la que el lector no pone de su propia cosecha para completar el mundo de Orquídea.

En última instancia, la novela nos pregunta: ¿estoy viviendo la vida de alguien más o la que yo decidí? +