Dos libros para regalar luz: cuando hacerse preguntas y reconocerse por dentro es el mejor obsequio

Dos libros para regalar luz: cuando hacerse preguntas y reconocerse por dentro es el mejor obsequio

En estas fechas en las que buscamos obsequios con significado —algo que abrace, acompañe y permanezca— dos libros se alzan como una invitación luminosa a mirarnos con honestidad y a reencontrarnos con nuestra propia historia. Ya llegué y ahora qué (Whitaker House, 2025), de Carolina Carvajal, y Me estalla la cabeza (Whitaker House, 2025), de Alejandra Stamateas son lecturas necesarias y regalos que dialogan con quien los recibe, que abren un espacio para pensar, para sanar y para volver a empezar. Distintos en su enfoque, pero profundamente unidos en su propósito, ambos libros nos recuerdan que crecer también implica detenernos, hacer silencio, y reconstruir aquello que la prisa y las expectativas han dejado atrás.

Ambas autoras hablaron con claridad y valentía en sus entrevistas. Y escucharlas permite comprender que, aunque cada libro parte de un lugar distinto, los dos se encuentran en un mismo territorio emocional: el de quienes desean navegar la vida con más sentido y menos peso.

Carolina Carvajal, en Ya llegué y ahora qué, parte de esa pregunta que todos hemos sentido en algún momento: ¿y ahora qué hago con esta etapa que llega, con este cambio, con este silencio, con este comienzo inesperado? Su libro nace de una pausa profundamente humana: el día en que vio a sus hijos irse —unos temporalmente, otros emocionalmente— y descubrió que había llegado a un punto del camino que no sabía cómo habitar.

En la entrevista, Carolina comparte que esta pregunta no aparece sólo en los grandes giros de la vida, sino en todos esos momentos en los que creemos haber llegado “a la meta” y, sin embargo, algo dentro pide volver a empezar. Desde esa experiencia, construye una invitación poderosa: detenerse, respirar, identificar en qué temporada estamos —primavera, verano, otoño o invierno— y volver a configurar el rumbo, esta vez con intención.

Uno de los aportes más valiosos de su conversación es la claridad con la que habla sobre las heridas de la infancia: cómo marcan la adultez, cómo condicionan nuestras ideas de éxito, productividad o descanso, y cómo negarlas prolonga el dolor. Carolina propone un viaje breve pero profundo, accesible y honesto, para nombrar, entender y transformar aquello que cargamos desde hace años. Su libro es, en esencia, una guía para que la segunda mitad de la vida —o cualquier mitad en la que estés— se viva con propósito y no por inercia.

Por otro lado, Alejandra Stamateas, autora de Me estalla la cabeza, nos invita a mirar de frente una realidad que atraviesa especialmente a las mujeres de hoy: la fragmentación emocional que surge del mandato de ser perfectas. Perfectas en lo laboral, en lo físico, en lo familiar, en lo social. Perfectas incluso en el descanso. En su entrevista, Alejandra describe con lucidez ese “síndrome de la cabeza estallada”: una mente agotada, cargada de deberes y expectativas, que termina por romper la conexión con el propio deseo, la propia voz y el propio cuerpo.

Su libro es un mapa para volver al centro: aprender a decir que no sin culpa, desactivar la manipulación emocional, salir de relaciones que desgastan, reconocer los propios patrones afectivos —como el “hombre bebé” o el “hombre perchero”— y construir vínculos más sanos, con otros y con una misma. Alejandra insiste en que no se trata de culpar a la madre, a la pareja o al pasado, sino de hacerse responsables del presente y evitar decisiones tomadas por saturación. Con humor, claridad y una mirada profundamente empática, ofrece herramientas para recuperar la fuerza emocional que muchas veces queda enterrada bajo la culpa.

Lo que une a estos dos libros es más grande que sus diferencias: ambos nos hablan del enorme poder que tiene detenerse. Carolina desde la pregunta que nos abre hacia el futuro. Alejandra desde la saturación que nos fragmenta y nos pide volver a la raíz.

Regalar estos libros es regalar un gesto de acompañamiento: un “toma, aquí hay un espacio para ti”, un “mereces respirar”, un “no tienes que seguir sola o en automático”. Estas lecturas se disfrutan, pero además se sienten, se reconocen, se agradecen.

En un mundo que corre, estos dos libros nos recuerdan que la vida también sucede cuando bajamos el ritmo. Y quizá, en estas fechas, ese sea el mejor regalo posible.+