El papel de las mujeres

El papel de las mujeres

Más que aludir a los roles que social e históricamente se han asignado a las mujeres (como permanecer en el espacio doméstico, criar a los hijos, cuidar de la familia), cuando hablamos del papel de las mujeres nos referimos a su trabajo e influencia en la cultura impresa, ya sea como escritoras, dueñas de prensas, editoras, traductoras o tipógrafas.

En su libro The other enlightment, Carla Hesse plantea que, más que un proceso técnico, la entrada de las mujeres a la cultura impresa fue un acto deliberado de autocreación, pues mientras las leyes e instituciones del siglo XVIII intentaban confinar a las mujeres a lo doméstico o a la volatilidad de la cultura oral, la letra impresa les ofreció una tecnología de permanencia y una forma de propiedad intelectual.

Para Hesse, la producción editorial permitió que las mujeres dejaran de ser un objeto de discurso para convertirse en un sujeto de derecho de autor, utilizando el mercado editorial como un espacio de maniobra donde, a pesar de las restricciones civiles, podían ejercer una soberanía efectiva sobre su nombre y su trabajo. Así, la imprenta funcionó como una grieta en el sistema patriarcal: un lugar donde la identidad femenina se materializaba en tinta y papel, transformando el oficio tipográfico en una herramienta de ciudadanía política y económica.

Las trayectorias que a continuación describimos de manera breve demuestran que las mujeres no fueron ayudantes accidentales, sino gestoras de capital cultural que operaron en los límites de la legalidad para asegurar la permanencia de su palabra impresa.

“No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas”. 

-Mary Wollstonecraft

“En cada criatura humana, Dios ha implantado un principio al que llamamos amor a la libertad; es impaciente ante la opresión y suspira por la liberación”. 

-Phillis Wheatley

Elizabeth Harris (Inglaterra, 1602; Estados Unidos, 1643)

En 1638, Elizabeth Harris se estableció en Cambridge, Massachusetts, tras la muerte de su esposo en un viaje desde Inglaterra. En las entonces colonias británicas, Harris puso en marcha la imprenta que había traído de Europa (no decimos que fue la primera porque ya en 1536 había llegado una prensa a Nueva España). Durante su gestión, Elizabeth imprimió varios documentos, incluyendo el Oath of a Freeman, escrito por John Winthrop, y el Bay Psalm Book, del cual se imprimieron mil setecientos ejemplares.

La imprenta, donada a la Universidad de Harvard, fue el antecedente de la Harvard University Press, una de las editoriales universitarias que se ha convertido en un referente en las publicaciones académicas. 

Antonia Gómez de Orga (1715-1780)

Esta figura central de la tipografía valenciana y su esposo, el tipógrafo Joseph de Orga, abrieron su propia imprenta en Madrid, donde le dieron salida al diario Mercurio Histórico y Político, una influyente publicación periódica española de carácter político, militar y de noticias generales en España. 

Cuando enviudó en 1757, asumió la dirección del taller familiar que tuvo que mudar a su Valencia natal debido a las deudas. Ahí enfocó su producción en obras que ahora podríamos catalogar como bestsellers: clásicos latinos, comedias teatrales de Pedro Calderón de la Barca, Lope de Vega, entre otros escritores que tuvieron gran popularidad en el siglo XVIII

María Candelaria Rivera Calderón y Benavides (México, 1722-1754)

Perteneciente a la dinastía Calderón-Benavides (una reconocida familia de impresores), María Rivera fue una de las impresoras más prominentes de la Nueva España. Firmó numerosos trabajos con su nombre de pila, en vez de usar el “viuda de”. En su taller, ubicado en Ciudad de México, produjo textos religiosos, gacetas y documentos administrativos. Gracias a su labor se consolidó el prestigio tipográfico de la familia Benavides-Calderón. En su taller se imprimió la Gazeta, primer periódico mexicano que circuló entre 1732 y 1737.

A partir de 1732 (año en el que murió su sobrino Jacinto de Guerra), los impresos comenzaron a llevar su propio nombre, María de Rivera. Bajo su dirección, la imprenta se convirtió en un centro clave para la producción de literatura religiosa, publicaciones oficiales y periódicos.

De acuerdo con Luz Carmen Beltrán, el total de impresos de esta mujer fue de 73; las oraciones constituyeron el 30% de sus publicaciones y el 25%, sermones. 

Elizabeth Caslon (1730-1795)

Empresaria y fundidora de tipos británica. En 1751 se casó con William Caslon II, hijo del fundador de la Caslon Type Foundry. Esta pareja suministró tipos Caslon a las colonias americanas, de hecho, cuando se imprimió por primera vez la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776, se utilizó un tipo Caslon.

Después de que su esposo falleció, en 1778, Elizabeth asumió la dirección de la empresa en una época de inestabilidad financiera y disputas legales por la herencia. Bajo su administración, la fundición llevó el nombre de Elizabeth Caslon and Sons. 

En 1785, supervisó la publicación de un catálogo de especímenes tipográficos, A Specimen of Printing Types (un catálogo publicado por las fundiciones; en él se muestran los diferentes estilos, tamaños y variantes de letras disponibles para la impresión). 

Mary Katherine Goddard (1738-1816)

Fue una de las figuras técnicas más influyentes de la independencia de Estados Unidos. En 1774, asumió la dirección total del Maryland Journal and Baltimore Advertiser bajo el nombre de M. K. Goddard para evitar prejuicios de género. Bajo su mando, el periódico se convirtió en uno de los más rigurosos y constantes, sin fallar en una sola edición durante los años críticos de la guerra.

En 1775, fue nombrada Postmaster (jefa de correos) de Baltimore, lo que la convirtió en la primera mujer en ocupar un cargo público a nivel federal en las colonias americanas. En ese puesto permaneció catorce años. 

En enero de 1777, el Congreso Continental le otorgó la responsabilidad técnica de imprimir la segunda versión oficial de la Declaración de Independencia.

Phillis Wheatley (c. 1753–1784)

Nacida en África occidental (probablemente en Senegal o Gambia), fue capturada y llevada a Boston a los 7 años en The Phillis, un barco que transportaba personas esclavizadas (del cual tomó su nombre). Fue vendida a la familia Wheatley, quienes, al notar su asombrosa inteligencia, le enseñaron a leer y escribir.

A diferencia de la mayoría de las personas esclavizadas, Phillis recibió una educación de élite. En pocos años dominó latín y griego.

Su talento parecía “imposible” ante la mentalidad racista de la época y por eso, en 1772, tuvo que defender su autoría ante un tribunal integrado por dieciocho hombres ilustres de Boston. No creían que una mujer negra pudiera escribir con tal elegancia. Luego de que los examinadores determinaron que ella había escrito esos poemas, Wheatley pudo publicar su libro.

En 1773 publicó Poems on Various Subjects, Religious and Moral en Londres, convirtiéndose en la primera persona afroamericana y la segunda mujer en Estados Unidos en publicar un libro de poesía.

Margherita Paola Dall’Aglio (Italia, 1758-1841)

Impresora y editora italiana de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Su esposo, Giambattista Bodoni, creó la famosa tipografía Bodoni.

En 1814, obtuvo la patente imperial para ejercer la profesión de impresora, lo que le permitió operar la imprenta bajo su propio nombre y mantener los contratos con la corte. 

Gracias a ella conocemos el Manuale Tipografico del Cavaliere Giambattista Bodoni, en cuyo prólogo se definen las cualidades que, según el tipógrafo, constituyen la belleza de un tipo de letra: uniformidad, nitidez, buen gusto y encanto. Además, completó las obras iniciadas por su marido, como Las fábulas, de La Fontaine, y las Oeuvres poeticiques del poeta y crítico francés Nicolas Boileau .

Mary Wollstonecraft (1759–1797) 

Considerada una de las figuras fundadoras de los feminismos, Wollstonecraft desafió las convenciones sociales del siglo XVIII al exigir que las mujeres fueran tratadas como seres racionales y no como meros objetos decorativos.

Su Vindicación de los derechos de la mujer (1792) surgió en el contexto de la Revolución Francesa como una respuesta directa a Charles Maurice de Talleyrand-Périgord y a las teorías de Jean-Jacques Rousseau, quienes sugerían que las mujeres sólo debían recibir una educación orientada al servicio del hombre. Wollstonecraft argumentó que la supuesta inferioridad intelectual de las mujeres no era una condición biológica natural, sino una construcción social derivada de una educación deficiente. Sostuvo que tanto hombres como mujeres poseen la misma capacidad de raciocinio y, por ende, deben gozar de los mismos derechos ante la ley.

Mary murió trágicamente a los 38 años, pocos días después de dar a luz a su segunda hija, Mary Shelley (quien más tarde escribiría Frankenstein).

Luego de revisar las trayectorias de estas mujeres del siglo XVIII, surge la necesidad de desplazar la mirada y, además de detenernos en el contenido de los libros, preguntarnos por las condiciones materiales que los hicieron posibles. Así entenderemos que el trabajo de figuras como Elizabeth Caslon, María Rivera o Antonia Gómez de Orga permitió la continuidad de talleres, la evolución de la tipografía y la difusión de la prensa periódica en momentos de crisis dinástica o económica.

Los casos de Mary Wollstonecraft y Phillis Wheatley añaden una dimensión crítica: la imprenta como herramienta de emancipación política. Mientras que las impresoras y fundidoras tomaban decisiones respecto al cómo se imprimía, las autoras desafiaban el qué se permitía pensar. En la intersección de estas labores —la técnica y la intelectual— encontramos otros puntos desde donde acercarnos al papel de las mujeres en la cultura impresa.+