Del bestseller a la pantalla grande: “La empleada” y los secretos que habitan el hogar

Del bestseller a la pantalla grande: “La empleada” y los secretos que habitan el hogar

Con un inicio de año cargado de suspense, llega a las salas de cine La empleada, un thriller psicológico que apuesta por el reverso oscuro de la vida doméstica perfecta. La película, dirigida por Paul Feig, se estrenó en México el primero de enero y adapta la exitosa novela La empleada doméstica, de la autora estadounidense Freida McFadden, uno de los fenómenos editoriales recientes del género.

Protagonizada por Sydney Sweeney y Amanda Seyfried, La empleada se inscribe en esa tradición de relatos donde la intimidad del hogar se convierte en un espacio de amenaza. La historia sigue a Millie, una joven que intenta dejar atrás un pasado complicado y encuentra, aparentemente, una oportunidad de redención al aceptar un trabajo como empleada doméstica interna en la casa de Nina y Andrew Winchester, una pareja adinerada que encarna el ideal de estabilidad y éxito. Sin embargo, lo que comienza como un empleo soñado pronto se transforma en una relación marcada por el control, el deseo y una serie de secretos que alteran por completo el equilibrio de poder dentro de la casa.

La película recoge el núcleo inquietante del libro La empleada doméstica, que conquistó a millones de lectores gracias a su ritmo adictivo y a sus giros narrativos. La novela, ganadora del Premio Valencia Negra 2024 a la mejor novela, está construida desde la voz de una protagonista que observa, limpia y calla, mientras el lector va descubriendo que nada en esa familia —ni en ella misma— es lo que parece. El encierro físico y emocional, así como la frontera difusa entre víctima y verdugo, son algunos de los ejes que explican su enorme impacto en redes sociales y clubes de lectura.

En su versión cinematográfica, La empleada apuesta por una atmósfera elegante y perturbadora, sostenida por el contraste entre la pulcritud de los espacios y la violencia latente que se esconde detrás de las puertas cerradas. Feig, conocido por su versatilidad como director, se adentra aquí en un terreno más oscuro, donde el thriller psicológico se apoya menos en el sobresalto y más en la tensión constante.

El estreno de La empleada confirma el interés del cine reciente por adaptar bestsellers que exploran las obsesiones contemporáneas: la desigualdad, la intimidad vigilada y la fragilidad de las identidades construidas. Para quienes ya conocen el libro La empleada doméstica, la película ofrece una nueva lectura visual de una historia que juega con la desconfianza; para quienes se acerquen por primera vez, promete un relato incómodo que se instala, con paciencia, en la mente del espectador.