Ali Hazelwood rompe el molde con “Alfa”
En “Alfa”, Ali Hazelwood se aleja de las comedias románticas universitarias que la hicieron famosa para internarse en un territorio dominado por la política del poder, la violencia sobrenatural y los vínculos impuestos por el destino. El resultado es una novela que conserva su interés por las protagonistas femeninas fuera de lugar, pero lo traslada a un universo donde la diferencia no se celebra: se persigue.
Serena Paris es huérfana y no pertenece a ninguna manada. Su existencia misma es una provocación. Como la primera híbrida entre humano y licántropo, su aparición pública prometía cerrar siglos de enfrentamientos entre especies; en cambio, desata una serie de maniobras políticas que la convierten en objetivo. Vampiros, licántropos y humanos proyectan sobre ella sus miedos y ambiciones, revelando que la paz solo es posible mientras nadie cuestione el orden establecido.
Hazelwood construye en “Alfa” un mundo donde las alianzas son frágiles y la supervivencia depende tanto de la fuerza como de la estrategia. Serena no solo huye de enemigos visibles, sino de un pasado que tarde o temprano reclama su lugar. La persecución no es únicamente física: es simbólica. Su cuerpo híbrido representa una fisura que amenaza con derrumbar estructuras ancestrales.
Frente a ella se erige Koen Alexander, alfa de la manada del noroeste, un personaje definido por la autoridad y la obediencia. Koen asume la protección de Serena incluso sin su consentimiento emocional. La relación entre ambos se construye desde la tensión: ella no corresponde a sus sentimientos, pero él está dispuesto a desafiar a cualquiera que intente dañarla. Hazelwood evita el romanticismo fácil y plantea un vínculo atravesado por el deber, el control y la necesidad de resistir.
Aunque “Alfa” se inscribe en el universo de «Novia», la novela funciona como una expansión hacia tonos más oscuros. El amor convive con la amenaza constante, y el destino se presenta como una fuerza que no une por elección, sino por supervivencia. Aquí, los lazos no se negocian: se imponen.
La incursión de Hazelwood en este género resulta especialmente significativa si se considera su trayectoria. Ali Hazelwood, autora de origen italiano, se consolidó como una de las voces más populares de la comedia romántica contemporánea gracias a historias protagonizadas por mujeres inteligentes, ambiciosas y emocionalmente complejas. Antes de dedicarse por completo a la escritura, fue investigadora en neurociencia, una experiencia que ha dotado a sus novelas de una mirada analítica sobre las relaciones humanas, incluso cuando se desarrollan en contextos fantásticos.
Su debut, “La hipótesis del amor”, fue un fenómeno editorial internacional y la posicionó en la lista de los más vendidos del New York Times. En “Alfa”, Hazelwood demuestra que su interés no está solo en el romance, sino en explorar qué ocurre cuando una mujer se convierte en el centro de una disputa que la supera. La novela propone una pregunta incómoda: ¿qué precio se paga por existir fuera de las categorías aceptadas? Y sugiere que, a veces, sobrevivir es el acto más radical de todos.
