+Lecturas: Entrevista a Gabriel Rodríguez Liceaga por Sismo entre simulacros

+Lecturas: Entrevista a Gabriel Rodríguez Liceaga por Sismo entre simulacros

En esta entrega de +Lecturas Francisco Goñi conversó con Gabriel Rodríguez Liceaga, escritor mexicano cuya obra ha explorado de manera constante la vida urbana y las transformaciones del presente, a propósito de su novela Sismo entre simulacros. El encuentro permite adentrarse en un libro que observa la Ciudad de México desde sus rutinas, sus quiebres y las historias que emergen cuando la normalidad se ve interrumpida.

Sismo entre simulacros parte de un acontecimiento reconocible para el lector contemporáneo: el colapso de un tramo elevado del metro capitalino. Sin embargo, la novela no se propone reconstruir el hecho ni ofrecer una crónica del suceso, sino desplegar una serie de relatos que dialogan entre sí y que ponen el foco en las vidas que se cruzan antes, durante y después de ese momento. El sismo funciona como punto de inflexión, pero también como metáfora de una ciudad en permanente movimiento.

Dividida en tres secciones, la novela articula historias que se sostienen por sí mismas, pero que comparten un mismo territorio simbólico. Rodríguez Liceaga construye un mosaico narrativo donde la ciudad aparece como un espacio habitado por trayectorias diversas, un escenario en el que los personajes se desplazan, trabajan, recuerdan y buscan sentido en medio de un entorno cambiante.

Durante la conversación, el autor reflexiona sobre su interés en narrar la ciudad desde lo cotidiano. En Sismo entre simulacros, los personajes no ocupan posiciones centrales en el relato urbano tradicional, pero son justamente esas miradas las que permiten observar la ciudad desde ángulos menos evidentes. El libro se interesa por los desplazamientos, los trabajos temporales, las relaciones breves y los espacios compartidos que definen la experiencia urbana actual.

Uno de los elementos que atraviesan la novela es la presencia de la tecnología como mediadora de la vida diaria. Aplicaciones, redes y plataformas aparecen integradas al paisaje narrativo, no como protagonistas, sino como parte del entorno en el que los personajes se mueven. Este rasgo sitúa la novela en un presente reconocible y subraya la manera en que la ciudad se organiza a partir de nuevas formas de interacción y trabajo.

La estructura fragmentaria del libro responde a esa lógica. Rodríguez Liceaga opta por una narración ágil, con capítulos que avanzan con rapidez y que privilegian la escena sobre la explicación. La prosa es precisa, contenida, atenta al ritmo de la ciudad y a los detalles que definen cada situación. No hay una voz que lo abarque todo, sino múltiples puntos de vista que se alternan y se complementan.

En Sismo entre simulacros, la ciudad no aparece como un fondo estático, sino como un organismo en constante transformación. Calles, puentes, viviendas y espacios de tránsito se convierten en lugares de encuentro y de pérdida, de continuidad y de ruptura. El derrumbe que atraviesa el libro no es solo físico, sino también simbólico: cuestiona la idea de estabilidad y pone en evidencia la fragilidad de las estructuras que sostienen la vida urbana.

A lo largo de la charla, Rodríguez Liceaga señala que la novela busca capturar ese estado de incertidumbre sin recurrir al dramatismo. El interés está puesto en cómo los personajes reorganizan su día a día, cómo narran lo ocurrido y cómo el acontecimiento se integra a sus propias historias personales. El libro se detiene en esos procesos de adaptación, en los gestos mínimos que permiten seguir adelante.

Otro de los ejes del libro es la memoria. Los relatos que componen Sismo entre simulacros muestran distintas formas de recordar: testimonios, versiones parciales, relatos que circulan y se transforman. La novela observa cómo un mismo hecho puede ser contado de maneras distintas y cómo esas narraciones influyen en la percepción colectiva de la ciudad. Sin subrayados, el texto invita a pensar en la relación entre experiencia, relato y representación.

La entrevista también permite situar Sismo entre simulacros dentro de la trayectoria del autor. Rodríguez Liceaga ha trabajado con frecuencia la forma breve y la novela fragmentaria, y en este libro esa experiencia se traduce en una estructura sólida, capaz de sostener múltiples historias sin perder coherencia. El resultado es una novela que se lee como un conjunto de piezas que, al unirse, ofrecen una imagen compleja del presente urbano.

Lejos de proponer respuestas cerradas, Sismo entre simulacros abre preguntas sobre cómo habitamos la ciudad, cómo se construyen los relatos colectivos y qué permanece cuando un acontecimiento altera el curso de lo cotidiano. La conversación con Francisco Goñi subraya esa vocación reflexiva del libro, que invita a leer la ciudad no solo como espacio físico, sino como un entramado de historias en permanente construcción.

En Sismo entre simulacros, Gabriel Rodríguez Liceaga construye una novela coral que observa la ciudad a partir de sus quiebres y continuidades. A través de historias que se cruzan sin buscar un centro único, el libro plantea una reflexión sobre cómo se narran los acontecimientos y cómo esas narraciones modelan la experiencia colectiva. Más que ofrecer una interpretación definitiva, la novela deja abiertas las preguntas y confía en el lector para recorrer, pieza por pieza, ese entramado de voces y situaciones que conforman la vida urbana.