Visceral: un manifiesto contra el horror que el mundo normaliza
María Fernanda Ampuero habla como escribe: con una fuerza que nace del fondo del cuerpo, pero también con una delicadeza que desarma. Escritora ecuatoriana, periodista desde hace casi tres décadas y autora de libros imprescindibles como Pelea de gallos (Páginas de Espuma, 2018) vuelve ahora con Visceral, un volumen de ensayos de no ficción publicado por el sello Páginas de Espuma.
Un libro que, como ella misma dice, no surge después de la ficción, sino del origen mismo de su oficio. “He sido periodista 28 años. Antes que cuentista, antes que cualquier otra cosa, contaba la realidad”, recuerda. Pero Visceral no es una vuelta al periodismo: es la explicación íntima de por qué su literatura es como es —cruda, dolorosa, inquietante— y también un mapa emocional de las preguntas que la han acompañado toda la vida.
“Siempre me preguntan por qué mis cuentos son tan duros, por qué hay tanto dolor y tan poca esperanza. Creo que este libro es la respuesta”. Y, en efecto, los lectores la han reconocido en esas páginas: madres, mujeres que no quieren ser madres, personas marcadas por la soledad, por la gordofobia, por el miedo, por la enfermedad mental. “Me encanta que mucha gente haya dicho: ‘esto es lo que quería decir y no sabía cómo’”.
Rabia que viene de la ternura
Ampuero insiste en que su rabia no es violencia, ni destrucción, ni cinismo. “Trabajo con una ira que proviene de la ternura”, explica. Ternura hacia la niña que fue —la que sufrió acoso, la que fue llamada gorda, la que escuchó que no valía nada— y ternura hacia todas las niñas que hoy viven eso mismo. “Pienso también en quienes enfrentan discriminación únicamente por ser quienes son. ¿Cómo no escribir desde ahí?”.
Visceral es también una denuncia. Ampuero no puede apartar la mirada. No puede fingir normalidad. “¿Cómo quieres que no vea las noticias? ¿Que me vaya a Ikea a remodelar mi casa mientras caen bombas? No puedo”, dice. Y recuerda Zona de interés (2023), la película en la que una familia vive un verano placentero junto a Auschwitz: “Siento que mucha gente quiere vivir así. Como si el horror estuviera lejos. Como si no nos alcanzara”.
Su obsesión por entender cómo es posible convivir con el mal viene de lejos. “Siempre me pregunté cómo nadie dijo nada durante el exterminio del pueblo judío. Luego descubrí a Hannah Arendt y entendí la banalidad del mal. Pero hoy vivimos en una hiperbanalidad del mal”.
El terror y lo real: vasos comunicantes
Aunque Ampuero es una gran lectora del horror, insiste: incluso cuando escribe monstruos, la raíz es siempre la realidad. “Puede aparecer un ser sobrenatural, pero el monstruo real es el padre maltratador, el agresor xenófobo, el feminicida”.
Esa lectura del terror como una prolongación de lo real la conecta con otras autoras latinoamericanas: Mariana Enriquez, Mónica Ojeda, Elaine Vilar. “No es que nos pusiéramos de acuerdo. Es el espíritu de los tiempos. Venimos de dictaduras, narcos, violencia doméstica, pedofilia normalizada. Bebemos de las mismas aguas. Y ahora escribimos sin pedir permiso”.
Cómo se armó Visceral
La estructura del libro —capítulos que van de lo autobiográfico a lo histórico, de la crítica literaria al análisis social— fue un trabajo cuidadoso junto al editor Juan Casamayor. “El libro era complejo, tenía muchas capas. Juan me ayudó a encontrar un orden que va de lo general a lo íntimo, para que el lector se acerque poco a poco. Como quien conoce a alguien primero de lejos y luego, página a página, se acerca a sus heridas”.
La última pregunta: ¿cómo se escribe con tanta crudeza sin romper al lector?
Ampuero sonríe. Lo pensó hace poco, en una charla con el público: “Creo que logro empatía porque esa fuerza no viene del odio. Viene del amor. Del amor a los que sufren, a los que ya no están, a los que están siendo destruidos ahora mismo. Mi gran revolución es la ternura”.
Y todo Visceral parece escrito desde ahí: desde la furia justa y la ternura infinita.+
Tres claves para leer Visceral de María Fernanda Ampuero
- Un libro que explica su obra entera
Visceral responde a la pregunta que sigue a Pelea de Gallos: ¿por qué su literatura es tan cruda? Ampuero desnuda aquí su origen emocional y político. - Terror, feminismo y realidad latinoamericana
Aunque hable de monstruos, siempre regresa al mal real: violencia doméstica, xenofobia, misoginia, desapariciones. El horror como espejo. - La ternura como motor de la rabia. El eje no es la violencia, sino el amor: hacia la niña que fue y hacia quienes hoy sobreviven a la crueldad del mundo. Esa mezcla crea una voz única.

