Clarice, entre el fuego y las palabras. Una entrevista con Sofía G. Buzali

Clarice, entre el fuego y las palabras. Una entrevista con Sofía G. Buzali

Por Alejandra Gotóo

Clarice Lispector nació del fuego: de una madre enferma, de un hogar marcado por el exilio, de un país que no era del todo suyo. Y también, literalmente, de un incendio. Esa imagen —la de la escritora cuya mano y cuerpo ardieron en las llamas y que, aun así, no dejó de escribir— fue la chispa que llevó a Sofía G. Buzali a imaginar y narrar la vida de una de las figuras más fascinantes de la literatura del siglo XX.

En su novela Ella. Clarice Lispector (Editorial 2 líneas, 2025), la escritora mexicana reconstruye con profundidad y belleza la vida de Clarice: su infancia atravesada por el dolor y el silencio, su matrimonio con un diplomático, su maternidad, sus adicciones, su enfermedad y, sobre todo, su lucha por preservar la palabra como una forma de existir.

En una entrevista para Lee+, Buzali —autora de novelas centradas en mujeres como Leonora Carrington, Marguerite Duras y Lucia Joyce— reflexionó sobre la pulsión que une a sus protagonistas: rescatar lo que suele quedar en la sombra de la historia y explorar, desde la ficción, el interior reservado de su mundo.

“Clarice nació en Ucrania, de una familia judía que huía de la violencia. Fue concebida —se dice— con la esperanza de que su nacimiento curara a su madre, enferma de sífilis después de una violación. Imaginé a esa niña cargando con una culpa inexpresable. Ésa fue mi puerta de entrada”, contó Buzali.

Ella es una novela, pero también una pesquisa afectiva. Buzali no se limita a contar lo que ya se sabe de Clarice, sino que se atreve a imaginar lo que Clarice quizá sintió: el dolor de no haber salvado a su madre enferma, el desconcierto de la maternidad, la tensión entre el deseo de libertad y las exigencias de la vida familiar, la fragilidad del cuerpo, el aislamiento, la espiritualidad sin nombre. Temas complejos que la escritora sortea con destreza. Uno de los momentos más conmovedores de la conversación fue cuando hablamos de los últimos días de Clarice, su ingreso al hospital, el dolor de saberse cerca del final sin haber terminado de decirlo todo. “La muerte fue la parte más difícil de escribir. Y también la más humana”, confesó Sofía.

La novela se adentra también en otras etapas de su vida: los años como esposa de un diplomático en Europa, la maternidad, la vida en Río de Janeiro tras su divorcio, la precariedad económica, su trabajo como cronista bajo varios seudónimos y los momentos de plenitud literaria. La autora logra tejer esas facetas sin idealizar ni reducir a Clarice a un mito. La vemos como madre, como amiga entrañable de Nélida Piñón, como mujer sensual e irónica, como judía enfrentada al antisemitismo en su país adoptivo, como escritora en pugna con su propio cuerpo.

Pero, más allá de los eventos biográficos, Buzali se detiene en lo que ella llama “el mundo clariciano”: un universo íntimo, casi secreto, que valora a la mujer en sus momentos más cotidianos y vulnerables. “Percibo que su literatura y sus personajes capturan a la mujer en lo rutinario, en la soledad, en lo que no suele ser narrado. Por eso sus textos son tan poderosos”, comentó.

Entonces para Buzali escribir sobre Clarice también implicó reconocerse como escritora. “No es que me identifique con su historia, pero sí con su necesidad de escribir. Con ese impulso de decir algo incluso cuando no sabes bien qué. Clarice decía que escribía para no morir. Entiendo eso”.

Ella no es sólo una puerta de entrada a la vida de Lispector, sino también una invitación a leerla. “En México, muy poca gente conoce su obra. Me interesa que esta novela despierte la curiosidad, que alguien llegue a Clarice desde aquí y luego lea La hora de la estrella (1977), Cerca del corazón salvaje (1943), Un soplo de vida (1978). Y para quienes ya la conocen, ojalá les dé una nueva perspectiva.”

Sobre su libro favorito de Clarice, Sofía reveló: “La hora de la estrella, sin duda. Es brutal en su honestidad. Pero también me impactó mucho Cerca del corazón salvaje, su primera novela. Hay algo salvaje, indómito, que me resuena como escritora”.

Le pregunté si, al terminar la novela, Clarice le pareció más cercana o más lejana. “Fue como un duelo”, respondió. “Pasé tanto tiempo con ella, leyendo sobre su vida, imaginándola, escribiendo sus silencios. Al cerrarla, sentí orfandad, pero también gratitud. Espero haberle hecho justicia”.

Antes de terminar, decidí leer una cita de Clarice que hallé en su libro: “Detrás de algo siempre hay algo más que está detrás. Las palabras que escribo son para ocultar otras palabras.” Y me atrevo a pensar: “Quizá eso es lo que hacemos todos los escritores. Escribimos un texto para dejar entrever otros”. Quizás también esta novela, y esta entrevista, esconden otra historia más: la de una autora mexicana que escribe desde el corazón de otras mujeres, y que las trae —con respeto y pasión— de vuelta a la vida.

Con Ella. Clarice Lispector, Sofía G. Buzali confirma lo que su obra ya venía anunciando: que la literatura puede ser un acto de memoria, de compasión y de resistencia. Que detrás de las figuras legendarias hay mujeres reales, con dudas, cicatrices y luces propias. Y que, a veces, escribir desde el fuego es la única forma de no apagarse.+

Alejandra Gotóo (@akemigotoo) estudió Lengua y Literatura Inglesa en la unam y Antropología Social en la Ibero, donde investigó la experiencia médica durante la pandemia. Le interesan los gestos mínimos, los espacios compartidos y lo que permanece al margen.