8 de enero de 1947: nace David Bowie y el inicio de una identidad en movimiento
Hoy se cumple un aniversario más del nacimiento de David Bowie y la fecha funciona menos como una efeméride que como una invitación a volver a mirar su obra. Porque Bowie no fue solo un músico decisivo del siglo XX: fue un creador que convirtió la identidad en un territorio móvil, un espacio de prueba donde ser distinto no solo era posible, sino necesario.
Nacido en Londres el 8 de enero de 1947, David Robert Jones creció en una familia de clase trabajadora y desde muy temprano mostró una sensibilidad fuera de norma. La música apareció pronto, alentada por los discos que su padre llevaba a casa y por una revelación casi mística al escuchar “Tutti Frutti” de Little Richard. Aprendió a tocar varios instrumentos, cantó en coros escolares y se formó también en arte dramático, como si desde el inicio supiera que su voz no iba a limitarse a un solo escenario.
La vida familiar dejó marcas profundas. Su hermano Terry, diagnosticado con esquizofrenia, lo acercó al jazz, la poesía beat y el budismo, intereses que más tarde reaparecerían transformados en canciones, personajes y obsesiones conceptuales. Incluso un accidente adolescente —un golpe que le dejó una pupila permanentemente dilatada— terminó por integrarse a su mito visual, ese rostro imposible de fijar en una sola imagen.
El nombre artístico surgió por necesidad práctica: no quería ser confundido con Davy Jones de The Monkees. Pero “David Bowie” pronto se convirtió en algo más que un seudónimo. En 1969, con el lanzamiento de “Space Oddity”, publicado pocos días antes de la llegada del Apolo 11 a la Luna, comenzó una carrera marcada por la intuición histórica y la capacidad de leer el pulso del futuro. Un año después, “The Man Who Sold the World” consolidó su figura y abrió la puerta a una de las trayectorias más mutantes del rock.
Ziggy Stardust fue apenas la primera piel. A lo largo de los años setenta, Bowie se transformó una y otra vez: exploró paisajes distópicos, sonidos duros, soul, rock experimental y narrativas fragmentadas en discos como “The Rise and Fall of Ziggy Stardust”, “Diamond Dogs”, “Young Americans” y “Station to Station”. En paralelo, construyó personajes que encarnaban al alienígena, al duque elegante y perturbador, al fantasma urbano. Cada máscara parecía decir lo mismo: el yo no es una esencia, sino una ficción en movimiento.
En los años ochenta, Bowie se convirtió también en una figura masiva sin renunciar del todo a la extrañeza. “Let’s Dance” lo llevó a nuevas audiencias, mientras su carrera como actor crecía con papeles memorables en cine y televisión. Participó en más de treinta producciones, siempre eligiendo proyectos que dialogaran con su sensibilidad artística, desde “El hombre que cayó a la Tierra” hasta “Twin Peaks: Fuego camina conmigo”.
Después de un largo silencio discográfico, regresó en 2013 con “The Next Day”, un álbum que sorprendió por su fuerza y lucidez. Tres años más tarde publicó “Blackstar”, concebido —según se supo después— como una despedida consciente. Diagnosticado con cáncer de hígado, Bowie transformó su final en una última obra, tan inquietante y luminosa como todo lo que había hecho antes.
Murió el 10 de enero de 2016 en Nueva York, apenas dos días después de cumplir 69 años. Sus cenizas fueron esparcidas en Bali, siguiendo una ceremonia budista, como si incluso el final necesitara estar cargado de sentido. A una década de su partida, su obra sigue activa, irradiando preguntas, deseos y posibilidades.
Para quienes quieran acercarse —o volver— a su universo desde otras miradas, en Librerías Gandhi se pueden encontrar títulos como:
“David Bowie: Icon: Definitive” por Iconic Images, una antología visual definitiva que reúne las fotografías más emblemáticas y reveladoras de David Bowie. Con imágenes icónicas, retratos íntimos y textos personales de fotógrafos que trabajaron con él, el libro ofrece un retrato múltiple del artista y de su magnetismo frente a la cámara.
“David Bowie All The Songs” de Benoît Clerc, un recorrido exhaustivo por toda la discografía de Bowie, álbum por álbum y canción por canción. El libro detalla el contexto, la composición y la grabación de cada tema, reconstruyendo paso a paso la evolución creativa de uno de los músicos más influyentes del rock.
“Hero: David Bowie” por Lesley-Ann Jones, una biografía cercana y reveladora escrita por una amiga de toda la vida. A partir de entrevistas y recuerdos íntimos, el libro traza un retrato humano y creativo de Bowie, entre su vida pública, su mundo privado y el impacto cultural de su obra.
“The Rise Of David Bowie 1972 – 1973” por Mick Rock, un homenaje visual a los años de Ziggy Stardust, realizado por el fotógrafo que acompañó a Bowie en ese periodo clave. Con imágenes de escenario, backstage y sesiones históricas, el libro captura el nacimiento de una leyenda y la energía radical de su reinvención.



