El arma secreta de Star Wars fue el amor

El arma secreta de Star Wars fue el amor

Por Magali T. Ortega (@nenamounstro)

Mientras editaba obras maestras para Scorsese, Marcia Lucas pulía detalles para la cinta que nos descubriría el universo de George Lucas. Ganadora del Óscar y pieza clave en el montaje de la trilogía original, Marcia Lucas fue pieza clave para el éxito de su entonces esposo.

¿Sabías que la idea de matar a Obi-Wan fue de Marcia la esposa de George Lucas?

No fans de Star Wars, ¿habían escuchado el nombre de Marcia Lucas? ¿No? Pues ella es la ganadora del Óscar por mejor edición y de pasadita la exesposa de George Lucas. Y ésta es la historia de un amor que sucedió hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana.

Aunque no podrían venir de entornos más que diferentes, de alguna manera, durante los quince años que duró su power couple effect hicieron que ésta funcionara… A pesar de que después se agarraron de los pelos, se patearon la lonchera y George hizo tal berrinche cuando Marcia le pidió el divorcio (por razones honestas) que la borró de la galaxia para siempre y por siempre jamás.

Los dos ya estaban trabajando en el cine cuando se conocieron, se hicieron novios, se dieron besos y, en 1969, se casaron. George lo tenía muy claro: él quería tener su propia película y, para poder financiarla, ambos se pusieron a trabajar con Coppola en el set de El Padrino (1972). Pasadito un tiempo, George estrenó THX 1138 (1971), una película muy clavada que resultó aburrida y a casi nadie le gustó. Marcia, honestamente, le dijo que era un bodrio, que mejor se atreviera a escribir algo con lo que la gente se emocionara, llorara, se enojara. 

Si creían que ahí empezaba Star Wars, no. Esperen, porque primero llegó American Graffiti (1973), película en la que Marcia demostró lo brillante que era para editar. Y si bien tampoco tuvo un exitazo taquillero, Marcia sí empezó a pulir su reputación de editora. Ahora sí, George un poco frustrado, pero con mucha ambición, prometió que su siguiente película sería un home run. Marcia comenzó a trabajar como editora con Scorsese en Alicia ya no vive aquí (1974) y en Taxi Driver (1976), porque uno de los dos tenía que traer la lana; mientras, George se dedicaba a escribir su obra maestra y, aunque no lo crean, Marcia tenía dos chambas: editar con Scorsese y en la noche ser latodaoídos para ayudar a su marido a mejorar, quitar o aumentar la historia de Star Wars.

Llegó el momento más esperado y temido: empezar a grabar una de las mejores películas de toda la historia, Star Wars. Una nueva esperanza (1977). Por cuestiones de presupuesto con el estudio había otro editor, pero cuando George vio lo que estaba haciendo con su película no le gustó nadita, entonces le pidió a Marcia que se encargara de arreglar el desmadrito, o sea, que reeditara algunas escenas. ¿Saben de quién fue la idea de darle cran a Obi-Wan? De Marcia. ¿Saben de quién fue la idea del beso de la suerte entre Leia y Luke? De Marcia. ¿Y saben quién creó uno de los mejores momentos del cine, el más frenético, compulsivo y emocionante en la Batalla de Yavin? Marcia. Le dijo a George: “Si el público no aplaude cuando Han Solo llega en el último segundo en el Halcón Milenario para ayudar a Luke cuando Darth Vader lo persigue, la película no funciona”. 

Así que con su ritmo, visión y creatividad, ella reorganizó algunas escenas y mejoró la secuencia logrando una tensión que en el guion no existía. Y ¡pum! En 1977, Marcia se llevó el Óscar a mejor edición. Ella también editó El imperio contraataca (1980) y El retorno del Jedi (1983).

Mucho trabajo, mucho reconocimiento, mucha fama, se fundó Lucasfilm y George hizo el Rancho Skywalker, pero ¿y el amor? Sí hubo, pero se acabó. Adoptaron a Amanda y Marcia quería que George le bajara dos rayitas al trabajo, que tuvieran una vida en familia, más tiempo libre, pero George no cedió. Se divorciaron en 1983 después del estreno de El retorno del Jedi para que el escándalo de su separación no opacara a la película. 

Hasta 1990, él hablaría públicamente del dolor que le provocó separarse de su mejor amiga, su editora, su charolastra, su brazo derecho y la mamá de su hija. Marcia se fue a vivir su vida con 50 millones de dólares bajo el brazo, mientras George hizo la trilogía de la precuela sin ella (dicen sus fans que no es taaaan buena porque le faltó el amor, la pasión, las observaciones, la visión y el ritmo de Marcia).

A partir de ahí, el nombre de Marcia Lucas quedó sumido en un hoyo profundo y oscuro, el mismo en el que sus amigos en común la dejaron cuando George les pidió que no la invitaran a los mismos eventos que él. Uy, pues qué ardido. Ojalá Marcia le haya dicho a George: que la fuerza te acompañe porque yo ya no.+

“Yo hice que las escenas funcionaran, yo hice la batalla final, pero yo no fui la escritora, ni la directora ni tampoco le di los nombres creativos a los personajes”. Marcia Lucas