El puente punk entre Irvine Welsh y My Chemical Romance

El puente punk entre Irvine Welsh y My Chemical Romance

¿Qué une a un escritor escocés de culto con el líder de la banda más icónica de la época emo? 

Para el ojo distraído, My Chemical Romance (MCR) es una banda de rock. Para quien sabe leer entre líneas, es un ambicioso proyecto narrativo. Desde su nombre hasta sus letras, la agrupación liderada por Gerard Way ha demostrado que sus raíces están tan cerca de las librerías como de los estudios de grabación.

El factor Irvine Welsh

El origen del nombre de la banda tiene un padrino involuntario: el escritor escocés Irvine Welsh. Famoso por diseccionar la crudeza de la juventud y las adicciones en Trainspotting, Welsh publicó en 1996 Ecstasy: Three Tales of Chemical Romance.

Fue Mikey Way, bajista de la banda, quien encontró el título mientras trabajaba como pasante en una librería Barnes & Noble. Al añadir el pronombre “My”, la banda no sólo encontró un nombre, sino una declaración de identidad: transformaron la química de Welsh en una épica personal sobre el amor, la pérdida y la redención.

Gerard Way, el escritor detrás del micrófono

La conexión con los libros no termina en el nombre de la banda. Gerard Way es, por derecho propio, una de las figuras más influyentes de la narrativa contemporánea transmedia. Antes de llenar estadios, Way se formó en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, una base que le permitió saltar del escenario a las viñetas con un éxito rotundo.

Su faceta como autor ha sido reconocida con el Premio Eisner (el máximo galardón en la industria del cómic) gracias a The Umbrella Academy. A través de este cómic y de otros títulos como The True Lives of the Fabulous Killjoys, Way ha demostrado que su capacidad para el worldbuilding es tan potente como su voz.

Una biblioteca para killjoys

Si eres fan de MCR y quieres profundizar en este universo, acá van unos libros que sí o sí debes leer:

  • Ecstasy, de Irvine Welsh, para entender la crudeza del nombre original.
  • The Umbrella Academy, de Gerard Way, para explorar la psique de los inadaptados que inspiraron himnos como “I’m Not Okay”.

Clásicos desde el Drácula de Bram Stoker hasta las Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, lecturas que alimentaron la era de The Black Parade.