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5 musicales para ver y oír

El cine es parte de una evolución creativa y con el tiempo entre las manos podemos ver que siempre tienen una influencia muy grande por parte de libros o escritores que han creado mil historias sorprendentes que al menos alguna vez en nuestras vidas hemos leído o visto, para retroalimentar nuestra mente. Y el musical quizá es, de muchos géneros, el mejor indicador de este proceso creativo. En él, los personajes involucrados acceden abrir su realidad en una nueva línea para soñar cantando, y bailando o celebrar toda una vida de sentimientos entonando la melodía que mejor los representa o que los hacen sentir vivos. Sirve para poner pasiones. El musical llegó para no olvidarse, es una sensación sonora y vivió su época dorada en varias décadas. La década pasada marcó un renacimiento del interés hacia éste, es totalmente significativo y celebrado con una larga tradición de musicales actuales que se toman nuevamente arriba de un escenario. Esta es una lista que simplemente activará en el lector las melodías y el gusto por tener un buen sabor de boca. Unidos con el ritmo en los pies.

“El mago de Oz” (1939)

El cine musical tiene una fuerza tan grande y “El mago de Oz” vio la luz tras varias versiones de su guion original, con una aceptación de lo fantástico y un buen número de directores y colaboradores que dieron formato a este clásico, finalmente se estableció una iconografía visual hermosa y al tiempo inquietante que ninguna otra adaptación ha logrado sustituir como definitiva en estos momentos. Tenemos que llevar un Espantapájaros y el baile del Hombre de Hojalata en nuestro corazón.

“Cantando bajo la lluvia” (1952)

Stanley Donen y Gene Kelly uno de los más brillantes y fructíferos del cine musical. Inicio en finales de la década de los 40 y, esencialmente, durante la de los años 50. “Cantando bajo la lluvia” es, quizá, el mayor estandarte de este género. Una joya carismática, optimista y de producción impecable que contiene el número musical más admirado de la historia: el enamorado personaje de Kelly que celebra bajo la lluvia su enamoramiento.

“Mary Poppins” (1964)

Durante la década de los años sesenta, empezaría a debilitarse el musical, pero dos títulos de enorme éxito como “Mary Poppins” y “My fair lady” (1964), ambos estrenados el mismo año, ofrecerían resistencia antes de que el género terminara definitivamente dominado por otro tipo de propuestas actuales. Los dos, además, estaban íntimamente relacionados al nombre de Julie Andrews. “Andrews” acabaría debutando como la niñera más famosa del cine. “Mary Poppins” mezclaba acción real y animación, integraba fabulosos efectos especiales y desplegaba un repertorio de canciones pegajosas, y el trabalenguas cantado que era Supercalifragilisticexpialidocious.

“Cabaret” (1972)

Esta maravillosa película se desarrollaba en el Berlín nazi de 1931, en el que el Kit Kat Club y las actuaciones de su estrella Sally Bowles (Minnelli) se convertía en una fuga de emociones en el refugio nocturno. Inspirado un poco en el musical homónimo de Broadway de 1966, de Kander y Ebb, se tradujo en un gran éxito en taquilla y alcanzó ocho premios Óscar.

“Chicago” (2002)

En Chicago, la fama lo es todo, y quien la tenga estará en la cima. Velma Kelly (Catherine Zeta-Jones), una artista de cabaret, llega con retraso una noche al Club Onyx para la función, su hermana (con quien siempre actuaba) no está con ella y decide comenzar su número sola.
Chicago es una película musical dirigida por Rob Marshall, basada en un musical de teatro estrenado con el mismo título en los años 70. La película fue estrenada el 27 de diciembre de 2002. Poco tiempo de su estreno la película ganó diversos premios como el Óscar a la mejor película, el Globo de Oro a la mejor película musical y el reparto ganó un Premio SAG al mejor reparto.

MasCultura 23-feb-2017

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