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Hotelería literaria

La relación entre la literatura y los hoteles es más vasta de lo que uno podría imaginarse. Y es que no sólo figuran como escenarios propicios para desenrollar una historia sino que, en ocasiones, son los personajes mismos de dichas historias. Hay también aquellos hoteles que albergaron durante buen tiempo a los autores y otros más, diseñados para huéspedes lectores. Hoy compartimos una fina selección de los más interesantes hoteles de letras.

Motel Bates (Los Ángeles, Estados Unidos)

Aunque Ed Gain, el asesino en el que se basó Robert Bloch al escribir Psicosis (Overlook Press), era originario de Wisconsin y nunca tuvo un motel, Norman Bates sí que lo tuvo. Y aunque todos recuerdan su silueta, con la casa detrás, en realidad es un set ocupado por Hitchcock para el rodaje de su adaptación al cine.

The Stanley Hotel (Colorado, Estados Unidos)

Durante su estancia en este hotel, Stephen King vivió una terrible pesadilla que le llevaría a escribir El resplandor (Debolsillo), en 1977, cambiando su nombre por el del famoso Overlook Hotel. Tres años más tarde, Stanley Kubrick rodó su adaptación al cine, pero en un hotel de Oregon: el Timberline Lodge.

Hotel Isabel (Ciudad de México, México)

Con una estructura que recuerda a La vida instrucciones de uso (Anagrama), de Perec, Guillermo Fadanelli toma como escenario este hotel del centro de la ciudad. Su objetivo: aventurar una visión contemporánea del otrora Distrito Federal a través de esa excelente novela llamada Hotel DF (Grijalbo).

Hotel Ambos Mundos (La Habana, Cuba)

En buena medida, la biografía de Ernest Hemingway puede contarse a través de los hoteles en los que vivió durante su estancia en París, Madrid y La Habana. Pero uno de ellos es sumamente especial: el Ambos Mundos, pues fue en el que pasó la temporada más larga y en donde escribió buena parte de Por quién doblan las campanas (Debolsillo).

Library Hotel (Nueva York, Estados Unidos)

Más de 6 mil títulos albergan los diez pisos de este hotel de la Gran Manzana. Cada uno de sus niveles se especializa en las categorías del sistema de clasificación CDD y está ambientado con obras artísticas afines a los temas de sus libros. ¡Impresionante!

Hotel Esplendor Cervantes (Montevideo, Uruguay)

Petrone, un viajante de comercio, llega a Montevideo con fines laborales y se hospeda en el segundo piso de este hotel. Detrás de una puerta cerrada, escucha cada noche el llanto de un niño, pero le informan que no hay ninguno alojado ahí. Nos lo contó Julio Cortázar en Final del juego (Debolsillo).

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Grand Hotel de Carbourg (Cabourg, Francia)

Este hotel tiene dos naturalezas gracias al mismo autor: Marcel Proust. La primera es como uno de los escenarios de En busca del tiempo perdido (Alianza), donde figura bajo el nombre de Gran Hotel de Balbec; la segunda, como la residencia en la que, precisamente, dio vida a su famosa novela de siete partes.

Chelsea Hotel (Nueva York, Estados Unidos)

Uno de los hoteles más famosos por sus visitantes es sin duda el Hotel Chelsea. Rubem Fonseca coincidió ahí con Dylan Thomas antes de su muerte; Thomas Wolfe lo usaba como centro de trabajo; Burroughs vivió en él durante una larga temporada… pero su primer huésped literario fue nada menos que Mark Twain.

Ambassade Hotel (Ámsterdam, Países Bajos)

La biblioteca de este hermoso hotel cuenta con cerca de 4 mil títulos… ¡firmados por los escritores que ahí se han hospedado! Además, está situado en una de las zonas con más actividad literaria de la ciudad, pues es vecino de muchas casas editoriales y librerías.

Fairmont Le Montreaux Palace (Montreux, Suiza)

Entre 1961 y el día de su muerte, en 1977, el autor de Lolita (Anagrama), Vladimir Nabokov, tuvo como residencia este hermoso hotel inaugurado en 1906. Las vistas del lago Ginebra y los Alpes acompañaron al escritor de origen ruso durante los últimos años de su vida.

Hotel Elephant (Weimar, Alemania)

Este palacio que combina diversos estilos arquitectónicos, y que data del siglo XVII, ha sido tradicionalmente un punto de reunión literaria. Muchos autores se hospedaron en él para escribir, pero tres de ellos son particularmente importantes: Tolstoi, Thomas Mann y Goethe.

Book & Bed (Tokio, Japón)

Este alojamiento está diseñado específicamente para lectores. De hecho, el servicio está a medio camino entre la biblioteca y el hotel, pues puedes alquilar una cama durante sólo algunas horas para darte una escapada lectora. Sus especialidades: cómic, guías de viaje y literatura nipona.

Hotel Dolphin (Sapporo, Japón)

Decadente y misterioso, este hotel sólo existe en la imaginación de Haruki Murakami y es uno de los escenarios donde transcurren dos
de sus novelas: La caza del carnero salvaje (Tusquets) y Baila, baila, baila (Tusquets). Un hotel donde residen, además de los personajes, las obsesiones del autor nipón.

Grand Hotel Des Bains (Venecia, Italia)

En este recinto de la ciudad de los canales, el escritor Gustav von Aschenbach quedó prendado de la belleza de Tadzio, un joven que vacacionaba con su familia. Mientras tanto, una epidemia de cólera azotaba a Venecia. Nos lo contó Thomas Mann en Muerte en Venecia (Ediciones Gandhi).

The Imperial Hotel (Torquay, Inglaterra)

Una joven en apuros cuya vida está en grave riesgo. Una famosa pareja  de investigadores, Poirot y Hastings, dispuestos a resolver el caso. Un hotel como escenario: el Majestic de St. Loo, que no es otro que el Imperial Hotel de Torquay. Nos lo contó Agatha Christie en Peligro Inminente (RBA).

Este texto fue publicado originalmente en el número 111 de Revista Lee+. Pueden leerlo en su versión digital dando clic aquí o en su versión física, disponible en todas las Librerías Gandhi del país.

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