Antoine de Saint-Exupéry, “El Principito”

Antoine de Saint-Exupéry, “El Principito”

Le rendimos homenaje  al escritor y aviador francés  Antoine de Saint-Exupéry,  con nuestro número especial  niños  y el recuento de las mejores frases de su inolvidable novela El principito (1943).

Antoine de Saint-Exupéry, nació el 29 de junio de 1900. Fue un aviador en los tiempos en que la aviación tenía instrumentos insuficientes y pilotear era una ocupación muy difícil y peligrosa, uno de los pioneros de los vuelos postales internacionales. Las experiencias vividas como piloto fueron en algunas ocasiones su fuente de inspiración como escritor.

Le Petit Prince, en español, El principito, fue su libro más afamado que en una narración poética ilustrada nos relata su infortunio estando varado en medio del desierto, donde conoce al principito, un niño proveniente de un pequeño asteroide, con quien con el tiempo entablarían una amistad. De muchas maneras, El principito hace hincapié en la crítica social y el mundo adulto. Por ello, en 1975 como un homenaje y en honor a su reconocimiento mundial le fue otorgado el nombre de Saint-Exupéry a un asteroide.

-“Nunca hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas”.

-“La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas”.

-“Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio”.

-“Si te encuentras un diamante que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si encontraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces patentar, nadie puede aprovecharla: es tuya. Las estrellas son mías, puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas”.

-“Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores”.

-“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”.

-“Mi flor es efímera y no tiene más que cuatro espinas para defenderse contra el mundo”.

-“¿Y de qué te sirve poseer las estrellas? —Me sirve para ser rico. — ¿Y de qué te sirve ser rico? —Me sirve para comprar más estrellas si alguien las descubre”.

-“¡Qué planeta más raro!, es seco, puntiagudo y salado. Y los hombres carecen de imaginación; no hacen más que repetir lo que se les dice…”.

-“Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer”.

-“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”.

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