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“Sin ilusión, no somos nada”: Tanya Huntington nos platica de su poemario “Solastalgia”

“Sin ilusión, no somos nada”: Tanya Huntington nos platica de su poemario “Solastalgia”

La naturaleza nos habla, pero solemos ignorar su voz, embebidos en la velocidad contemporánea y el alud de la rutina. Los poemas de Solastalgia se proponen denunciar esta relación de indiferencia que mantenemos con el ambiente.

14 de enero de 2019
R. de la Lanza

Artista plástica y de teatro, Tanya Huntington (Pierre, Dakota del Sur, 1969) habla de Solastalgia como un ir más allá de la selfie, que es “una especie de proto-autorretrato que carece de profundidad psicológica, anomalías curiosas, introspección, autocrítica”.

Parece que vencer la temporalidad es una misión que los poetas tienen muy clara: Non omnis moriar (No moriré del todo), decía el poeta romano Horacio, pero a pesar del elevadísimo nivel de calidad poética logrado en Solastalgia, Tanya es modesta: “No me atrevo a erigir nada junto a Horacio, más allá de reconocer que los vivos estamos parados en los hombros de gigantes como él, para para- frasear a Newton, otra figura titánica, por cierto. Yo no me considero titánica. Como regla general, veo con suspicacia a cualquier escritor o artista que padece de tal delirio de grandeza como para considerar la obra propia como un monumento. Y sin embargo, ciertamente la escritura es más perdurable que el bronce… aun en una época como ésta, en la que nada perdura más de lo que tardamos en cambiar de plataforma o de versión digital”.

En “Havana” encontramos que Odiseo se aventuró a su pasado, pero Eneas al futuro, así que le preguntamos a Tanya cuál de los dos héroes mitológicos la define mejor: “Ante la imposibilidad de regresar a mi Ítaca (los Estados Unidos, mi hogar original, y la formación que tuve allí) —dice—, opté por lanzarme en búsqueda de mi Alba Longa (mi futuro hogar, México, y la vida adulta que he fundado y procurado)”.

Ilustración: Juanjo Güitrón

El poema “Havana” es todo un idilio lleno de encuentros y desencuentros. Al leerlo a la luz del título y el tema de la colección, uno no puede evitar preguntarse si los recuerdos y los dolo- res también son parte del ambiente natural o enteramente artificiales. “Un lugar cambia por completo dependiendo de nuestros recuerdos y dolores, nuestro estado de ánimo —aclara Tanya—: lo interior filtra y moldea lo exterior. No es lo mismo conocer La Habana como el escenario de nuestra luna de miel que como el cementerio de un matrimonio: son dos Havanas distintas, pues. Y como nos ha enseñado la tradición poética oriental, nos volcamos hacia el viaje en búsqueda de nosotros mismos, de nuestra esencia. Es decir, nos perdemos para encontrarnos”.

En uno de sus poemas, que se refiere al antiguo parque de béisbol del Seguro Social, el parque parece jugar el papel del paisaje natural talado para la construcción del centro comercial: “Quería señalar que el ‘progreso’ devora más que aquella naturaleza inmaculada que se está perdiendo como realidad primigenia, como parte fundamental de nuestra conciencia. También arrasa con aquellas arenas que se habían construido para celebrar fiestas compartidas entre toda la sociedad —como la del béisbol, en este caso— para privatizarlas. La conversión de un estadio que llevaba como nombre un derecho que el pueblo ganó, el de la salud pública, en un centro comercial es una metáfora bastante obvia (¿quizás demasiada?) de los estragos del neoliberalismo y otras formas del capitalismo rapaz”.

Tanya es apasionada del béisbol y seguidora fiel de los Orioles de Baltimore desde su infancia: “En México, le voy a los Guerreros por el amor que le tengo a ese estado geográfico, cultural y espiritual que es Oaxaca”.

El poema “Antropocentrismo” tiene vetas que podrían prestarse al discurso ambientalista, una de cuyas líneas extremas sostiene que la humanidad debe ser aniquilada para dejar que la tierra esté bien. Al respecto, Tanya dice: “Creo que somos más bien nuestro peor enemigo. La naturaleza se va a reestablecer dentro de un escenario posthumano, aunque logremos llevar a muchas especies más a la extinción con nosotros. Como dice E. O. Wilson, debemos soltar esta fantasía de que poblaremos otros planetas en cuanto éste se vuelva inhabitable: ¿cuántos cabríamos en esa nave espacial? Y por otro lado, ¿qué mejor nave puede haber que la que nos lleva actualmente: este planeta, cuya biósfera es más amena que cualquier ambiente artificial que pudiéramos crear?”

Con la particularidad de que el libro de Tanya Huntington incluye los poemas en inglés y su traducción al español, Solastalgia abre con “Ars Poetica”. Dicho poemas nos lleva a una pregunta muy puntual: ¿cuál es la pared de cristal con la que la humanidad se ha estrellado más veces, además de su sueño eterno de volar? “La ilusión —nos dice—. Y sin embargo, no somos nada sin ella”. +

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