Crónicas ejemplares

Reportera de Der Spiegel —el semanario más importante de Alemania y uno de los más influyentes de Europa— y galardonada en 1977 y 1979 con el premio de periodismo Egon Erwin Kisch, Marie-Luise Scherer nos ofrece en “La bestia de París y otros relatos” cuatro crónicas de un alto nivel literario, escritas con un lenguaje profundo y meticuloso, cuyo denominador común es la llamada “Ciudad de la Luz”. Cuatro historias que, a pesar de la variedad de sus temas, no se estorban ni contraponen, pues reflejan problemas y aspectos esenciales de cualquier urbe: la discriminación y el crimen, la vida privada de los artistas famosos, los indiscretos “encantos” de la burguesía y el inquietante y no menos conservador mundo de la moda. Traducidos por primera vez al español, “La bestia de París”, “El último surrealista”, “Cosas sobre monsieur Proust” y “Grititos de reencuentro” son textos cuya manufactura nos revela esa notable capacidad de observación e interpretación que sólo poseen los buenos periodistas, aquellos que trascienden la información y van en pos de la belleza que se esconde entre los pliegues de lo real.

En “La bestia de París” Scherer recrea con lujo de detalles los asesinatos cometidos en la década de los ochenta por Thierry Paulin, un joven homosexual oriundo de la Martinica que desde la infancia sufrió el desprecio de sus padres. Con una sangre fría que hubiera sonrojado al mismísimo Truman Capote, Paulin ultimó en un lapso de tres años a veintiún ancianas residentes de París, siempre con el objetivo de robarles el poco dinero que llevaban encima. Primero en complicidad con Jean-Thierry Mathurin, un joven travesti proveniente de la Guayana francesa, y luego en solitario, Paulin se entregó a la violencia de sus impulsos en una sociedad indiferente con los migrantes negros, árabes y judíos. Tras ser capturado por el agente Francis Jacob el 1 de diciembre de 1987, Paulin relató con una exactitud pasmosa el sadismo de sus crímenes, saboreando cada detalle, con la suficiencia del artista satisfecho de su obra. De inmediato fue condenado a cadena perpetua aunque poco después, el 17 de abril de 1989, a la edad de 25 años, murió de sida en el hospital de la prisión de Fresnes. Sin embargo, “La bestia de París” no es sólo la crónica que, por su impacto mediático, da título al volumen de Scherer, sino un modelo de periodismo literario que logra, primero, hallar los rescoldos de humanidad en un ser fustigado por la segregación y el resentimiento y, segundo, describir el abandono y el olvido en el que viven muchos adultos mayores. Utilizando testimonios de familiares, amigos y vecinos de las víctimas, Scherer reconstruye al mismo tiempo los hechos de sangre cometidos por Paulin y la vida triste de un grupo de ancianas perdidas en la soledad y el silencio.

Y es justamente el silencio lo que se rompe en “El último surrealista”, la segunda crónica magistral de Marie-Luise Scherer, pues con un gran conocimiento del arte y la literatura, la periodista alemana consigna la entrevista que sostuvo con Philippe Soupault, uno de los fundadores históricos del surrealismo. Coautor junto con André Breton de “Los campos magnéticos”, obra literaria que exploró por primera vez las bondades de la escritura automática inspirada en las teorías del psiquiatra Pierre Janet, Soupault describe el andamiaje de una de las vanguardias más importantes del siglo pasado y retrata con un puñado de adjetivos temerarios a los escritores y pintores que intervinieron en ella. A Breton, por ejemplo, lo califica como un macho alfa, controlador y autoritario; a Jean Cocteau como un hombre celoso y mezquino, dedicado a sembrar la discordia; a Francis Picabia como un pintor mediocre y un ser detestable, chismoso y altanero; a Dalí como un mercader descarado, capaz de cobrar un dólar por un apretón de manos; y a Benjamin Péret como un perrito faldero al servicio de Breton. Por último, apoyándose en las opiniones contundentes de su entrevistado, Scherer destaca las razones que llevaron al “papa del surrealismo” a expulsar a Soupault del movimiento: “escribía novelas, artículos para los periódicos y fumaba cigarrillos ingleses.”

Finalmente, en “Cosas sobre monsieur Proust” y “Grititos de reencuentro” Marie-Luise Scherer confirma su talento al describir con mordacidad las absurdas costumbres de la nobleza y la burguesía parisinas, primero en el marco que le ofrece la filmación de “Un amor de Swann” por el director alemán Volker Schlöndorff —que decidió utilizar como actores a aristócratas de verdad— y, segundo, teniendo como trasfondo un fastuoso desfile de modas en el que se dan cita miembros de la alta sociedad. Se trata, en efecto, de dos crónicas ejemplares en donde Scherer, con una prosa filosa y sin concesiones, describe el lado glamoroso de la capital francesa y destaca los pequeños detalles que revelan toda una visión del mundo relacionada con la sensualidad, la frivolidad y el conservadurismo.

– Marie-Luise Scherer: “La bestia de París y otros relatos”. Traducción de José Aníbal Campos, México, Sexto Piso, 2014, 127 pp.

Lobsang Castañeda

Mascultura 02-Jul-14

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