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Guerra de sábado por la noche: JUEGOS DE GUERRA

Al parecer está de moda quejarse del cine de los ochenta. Se dice que muchas personas no disfrutaron de Super 8 porque en realidad no entendieron lo que ocurre en la película. Resulta un ejercicio casi obligado voltear hacia las raíces de la película de J.J. Abrams, para confirmar si el cine de los ochenta era tan disparatado como para ser incomprendido en su discurso por la gente del siglo XXI.

Apareció así un clásico olvidado, Juegos de guerra, una película casi de desastre, casi de ciencia ficción y casi juvenil que hoy ha sido rebasada no por la tecnología (lo cual era, de alguna manera evidente), no por el presupuesto, sino porque la casi fantasiosa realidad que dibujaba el filme está presente hoy a más no poder. La ficción está ahora del lado de la realidad.

Podríamos decir que Matthew Broderick (el protagonista de Juegos de guerra) es una especie de proto-hacker que encuentra la manera de infiltrarse en el sistema cibernético del Departamento de Defensa de Estados Unidos en pleno 1983, seis años antes de que el Muro de Berlín fuera derribado y en uno de los puntos más excéntricos de la Guerra Fría.

Lo curioso del caso es que el sistema de defensa del país más poderoso de la Tierra mantiene sus planes de guerra a manera de videojuego. Inocentemente el hacker comienza a jugar sin saber que los movimientos de satélites y de misiles que ordena “jugando” ocurren en realidad. La Tercera Guerra Mundial está en manos de alguien a quien hoy la ley perseguiría con fiereza.

La película, desde el punto de vista temático, está rebasada. Lo que nadie debe perder de vista al revisarla es el carácter profético no solamente de muchos de los despliegues tecnológicos que presenta, sino incluso de varias de sus frases, de su problemática y, por supuesto, lo ingenuo de sus soluciones. Hoy, los problemas con los que fantaseaba esta película existen, pero se resuelven de manera distinta.

Lo que en esos años sonaba a juego de video —la manera de concebir y movilizar al ejército de Estados Unidos, la omnipresencia de las computadoras y del Gran Hermano que integran—, adquiere relevancia al saber que de estar primero en Juegos de guerra, hoy forman parte de nuestra rutina.

Sin embargo, el tono casi paranoico de la película se redondea al saber que el director de esta joya olvidada es John Badham, mandamás de un clásico universal llamado Fiebre de sábado por la noche.

Por: Erick Estrada www.cinegarage.com

Juegos de guerra de John Badham en Gandhi

Mascultura 25-Ago-11

Imagen 1: Fotograma extraído de la película Juegos de guerra
Imagen 2: Portada del DVD Juegos de guerra

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