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BRASIL, en la lista de novedades de Gandhi

Ahora que la proyección de una versión íntegra y restaurada de Metrópolis se acerca a la Ciudad de México, todo mundo habla y comenta sobre su importancia en la historia del cine y, desde luego, en la ciencia ficción. Curioso, no solamente porque es una de las películas más conocidas desde siempre, sino porque muchos de los que hablan de ella realmente no la han visto.

El comentario surge porque encuentro en la lista de novedades de Gandhi a Brasil, una obra importante en la carrera de su director, Terry Gilliam, importante también para el cine (es una de esas referencias lejanas pero que inspiran de todas todas) y también en la historia de la ciencia ficción. Para quien lo haya olvidado, Brasil es una película de ciencia ficción y una en la que, de la misma manera que en Metrópolis, hay una historia de amor.

La memoria colectiva tiene imágenes raras de Brasil. Un Robert De Niro en traje de buzo-mosca acosando a un flacucho Jonathan Pryce, que lo único que quiere en la vida es que lo dejen volar para besar a su amada (el mismo Pryce alado es otra de esas imágenes que surgen en cuanto se menciona a la película). Un samurai gigante que camina con toda la dificultad del aparato burocrático que tiene al personaje de Pryce corriendo sin saber a dónde. Fotografías en gran (gigantesco) angular que deforman los rostros como en un viaje ácido.

Sin embargo, pocos recuerdan que habiéndose filmado en 1985 retrata como pocas, y sin insistir mucho en el tema, pues es cosa de atmósferas, el fatídico mundo a la Orwell y su 1984, donde ese aparato burocrático mezclado con el otro monstruo, el Gran hermano, cuajaron una locura cinematográfica de delicias romántico-decadentes.

Tampoco se espanten. Las delicias románticas de esta película, viniendo de Terry Gilliam, se acercan más al enamoramiento de Dulcinea de parte del Quijote que a una mala comedia rosa y desabrida. No, en Brasil está la mejor mano libre de un director al que muchos olvidan hasta que no se estrena algo nuevo de él, o se le pone de nuevo en el plano con novedades como esta.

Brasil es la historia desafortunada de un ser desafortunado en un futuro que se ve como el presente pero peor (cuánto le debe a Naranja mecánica y cuánto le heredó a su vez a 12 monos, también de Gilliam). Pero antes que nada, y aquí es donde resurge Metrópolis, es una historia de amor. Dos seres que no saben que se quieren están separados no por los mecanismos del sistema, sino por olas y olas de años.

Lo “bonito” es que ni Metrópolis ni Brasil lo cuenta de forma “bonita”. Así es la ciencia ficción.

Brasil de Terry Gilliam en Gandhi

Por: Erick Estrada www.cinegarage.com

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