La sensualidad femenina

La forma de vestir es un medio de expresión por el que se materializa nuestra personalidad y se proyecta cierta imagen hacia el exterior. En algunos casos se ha convertido incluso en un elemento importante de la identidad de una sociedad y se ha adoptado como parte de una cultura.

Al pensar en la vestimenta tradicional oriental, vienen a nuestra mente las geishas: su rostro blanco, su cabello recogido en elaborados peinados y su cuerpo cubierto por kimonos que acentúan el cuello, los tobillos y las caderas; este conjunto es el reflejo del concepto de sensualidad femenina en la cultura japonesa. 

Tras una ardua preparación, las geishas se especializan en el entretenimiento de los caballeros en fiestas o banquetes. Sus dotes como anfitrionas se demuestran en su habilidad para la música, la riqueza de su conversación, y su participación en la ceremonia del té. Ellas personifican el iki, un tipo de elegancia cuyo valor principal radica en insinuar, a partir de ciertas cualidades y vestimentas, que aparentan sutileza.

Las maiko, aunque similares a las geishas, son más jóvenes e inexpertas. Por eso deben sorprender con atuendos más ricos en estampados y con profusos adornos en el peinado. Para conocerlas, un viaje a Japón debe incluir una visita a la ciudad de Kioto, donde se puede vivir la experiencia de vestirse como maiko por unas horas. Esta actividad turística es un acercamiento a la moda que se impuso en el siglo vii, y que hoy continúa fascinando a la gente.

En Occidente, por su parte, las sevillanas también han demostrado su originalidad en el vestir, aunque poseen una personalidad totalmente contrastante con la de Japón. Estas mujeres son visiblemente sensuales, pasionales incluso. Al ritmo que marcan la guitarra y el cante danzan con movimientos que pueden ser tan suaves como profundamente intensos. En este trance destaca su vestimenta que exalta cada línea estilizada del cuerpo.

El traje de sevillana tuvo su origen en los vestidos que portaban las mujeres cuando acompañaban a los tratantes de ganado a las ferias en el siglo xix. Estas prendas con holanes llamaron la atención de las damas de alcurnia, quienes adoptaron la moda y le añadieron encajes, listoncillos y tiras; con el tiempo se ha complementado con mantillos de flecos, joyería y accesorios para el cabello como flores y peinetas.

Para conocer esta tradición lo ideal es asistir a la Feria de Abril de Sevilla. Ahí las mujeres lucen hermosos vestidos de sevillanas mientras se dejan llevar por el espíritu festivo del territorio andaluz.

La moda es una inspiración más para viajar, pues constituye una parte fundamental de la forma en la que cada cultura manifiesta una apariencia única ante el mundo.

Por Perla Reséndiz DINKtravelers.com

MasCultura 14-agosto-17

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