Forsyth cree que la guerra contra la coca se ganará cuando se equipare al terrorismo

El escritor británico Frederick Forsyth cree que la guerra contra la cocaína, "una de las grandes epidemias" del siglo XXI, se ganará cuando la batalla contra el tráfico de esta sustancia se equipare a la lucha contra el terrorismo, una tesis en la que ha basado su última novela, "Cobra" (Plaza Janés).

El escritor británico Frederick Forsyth cree que la guerra contra la cocaína, "una de las grandes epidemias" del siglo XXI, se ganará cuando la batalla contra el tráfico de esta sustancia se equipare a la lucha contra el terrorismo, una tesis en la que ha basado su última novela, "Cobra" (Plaza Janés).

Forsyth (Inglaterra, 1938), considera en una entrevista en el mismo hotel madrileño donde se desarrollan algunas escenas de su libro, que es difícil derrotar a los grandes narcotraficantes cuando éstos "tienen más derechos civiles" que los ciudadanos de a pie.

"Todo cambió tras el 11-S, las agencias de lucha contra el terrorismo han sido dotadas de un poder increíble para arrestar, matar, interceptar, escuchar y espiar a los terroristas, que ya no tienen derechos, son los únicos que no tienen derechos. Con esos poderes se podría erradicar el narcotráfico, pero no los tenemos, no se nos permite tratar a esos delincuentes como a terroristas", argumenta.

El autor de clásicos del thriller como "Chacal", "Odessa" o "Los perros de la guerra", ex piloto de la británica RAF y célebre por sus rigurosas investigaciones periodísticas, realiza en "Cobra" una concienzuda radiografía del tráfico de cocaína en la actualidad.

"Es muy preocupante, hace 20 años era un polvo blanco para banqueros y estrellas del rock, pero ahora está en las calles, los estudiantes la consumen y está infligiendo un daño brutal a la sociedad, aumenta la criminalidad, envenena a la gente, les revienta el cerebro", lamenta el escritor.

En "Cobra", protagonizada por el letal agente de la CIA retirado Paul Deveraux, todos los "microcárteles" colombianos han sido unificados por las buenas o por las malas en una elefantiásica organización, "La Hermandad".

Forsyth opina que este escenario de un gran cártel, que no se da en Colombia desde la eliminación hace casi dos décadas de "señores de la droga" como Pablo Escobar y los hermanos Ochoa, "puede repetirse, como ha ocurrido en otros países", aunque no corran buenos tiempos para los narcos en ese país.

Y es que durante el tiempo que pasó documentándose en Colombia, el escritor ha constatado cómo el aumento de la presión gubernamental en contra del narcotráfico impulsada por el ex presidente Álvaro Uribe y continuada por su sucesor Juan Manuel Santos, ha desplazado muchos de los laboratorios químicos y el contrabando al otro lado de la frontera con Venezuela.

"Así que (el presidente venezolano) Hugo Chávez, a pesar de sus incesantes sermones morales, tiene ahora en su país unos niveles de narcotráfico mucho mayores, y no parece hacer nada por evitarlo", arguye.

Volviendo a su protagonista, Forsyth piensa que "Cobra", un agente "de los de antes", no tiene cabida en el mundo actual de la inteligencia: "Los días del espía han terminado. Ahora hay ordenadores, satélites, cámaras, aparatos de escucha… Eso es básicamente lo que hacen con Al Qaeda, escuchan todo el tiempo, es el espionaje tecnológico".

Aunque ahora está en fase sabática, descansando tras su última novela y sin próximos argumentos en mente, el escritor sonríe ante la posibilidad de tomar las recientes revueltas populares en Túnez y Egipto como punto de partida para un próximo libro. Forsyth ya escribió sobre la guerra de Irak en "El puño de Dios".

Se muestra, sin embargo, pesimista sobre esa "democratización" de Egipto que predicen los medios: "Poner en funcionamiento una democracia auténtica lleva años, no pasas de una dictadura de 30 años a la democracia en 10 días", esgrime.

Las "buenas noticias" para Occidente, a su juicio, son que será el ejército el que asuma el mando y los militares "mantendrán a raya a los fanáticos religiosos" y, por ende, a Al Qaeda. "Así que Occidente hablará bien de los generales olvidando que Mubarak también lo era", apostilla con una carcajada irónica.

Además, predice que el siguiente país en el que prenderá la mecha será Yemen, "algo peligroso por la fuerte presencia de Al Qaeda".

A los 73 años, Forsyth aprovecha sus pausas entre novelas para empaparse de todas estas noticias de actualidad, además de ensayos sobre terrorismo, historia moderna o nuevo armamento. Lo que raramente lee son "thriller" de su género.

Madrid, 15 feb (EFE)

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