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Testigo de la deshumanización: Entrevista con Javier Sicilia

Vivimos una insensibilidad terrible, ¿qué papel juega la literatura ante este problema?
Hay literatura importante de denuncia, frente al silenciamiento y la manipulación mediática; por desgracia no hay una literatura que esté tomando en cuenta lo que estamos viviendo. Muchos escritores y reporteros como Diego Osorno o Emiliano Ruiz Parra hacen un trabajo importante de denuncia, de memoria. Es literatura en este momento muy necesaria; por desgracia no logra permear en la conciencia, no logramos construir humanidad, ni siquiera ciudadanía.

¿Hay una crisis del lenguaje?
Sí, las palabras ya no significan y el mundo está siendo tomado por la no significación. Constituye una responsabilidad, en contra de la violencia, volver a lo humano por medio de lo importante, que es la palabra en la literatura.

¿Cuál será la manera de salir de esta crisis?
Seguimos en estados de violencia, hay quien a través de la pluma trata de detener el horror. Es importante que esté ahí, porque si no sólo serían velas encendidas en medio de la oscuridad.

¿Estamos normalizando la violencia?
Eso es instalarnos en la muerte, crear de un país un campo de exter minio. Aceptar el horror es tener el alma de un esclavo.

¿Hubo, en algún momento, una democracia representativa en México?
No, nunca la ha habido. México es un país que nunca ha estado a la altura de su Constitución. No hemos salido del Virreinato; desde la Independencia, seguida de la Revolución, quienes han subido al poder se han comportado como virreyes. Hemos visto un gobierno que ha tratado a los ciudadanos y a la naturaleza como su propiedad.

¿Cuál es el estado actual del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad?
Sigue ahí con muchos rostros. Se desprendieron muchas organizaciones; los movimientos son eso, con complejidades sociales y políticas: es la dignidad de las víctimas. Nadie las va poder callar.

¿El deshabitado fue una catarsis?
Fue doloroso revivir, a través de la escritura, lo que sucedió. En la memoria traes el pasado, el presente está todos los días. ‘El mundo de los seres humanos es un mundo de palabras’, decía Octavio Paz. Todo es palabra: sana, trata de dar sentido en donde éste fue arrasado.

¿Qué escritor transgredió tu sentir?
Soy camusiano. Albert Camus es un espíritu del evangelio profundo, es uno de mis escritores tutelares. Los escritores decepcionan, es mejor su literatura, no son santos, no necesariamente te hacen ser mejor persona, somos muy decepcionantes.

¿Atravesamos una degeneración moral?
Sí, falta densidad moral, no la encuentro en la literatura, la encuentro sólo en la literatura de denuncia. No existen esos escritores que van a la profundidad del ser humano en tiempos de miseria y desprecio, no encuentro sustancia ni densidad en las palabras. Esa es mi respuesta en El deshabitado, la crisis de profundidad humana.

Por Ulysses Avath

MasCultura 23-ene-2017

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