Elena Climent sueña con transformar al mundo con la fuerza del color

Elena Climent, la artista mexicana que radica entre México y Nueva York tiene un nuevo libro para niños, Ernestina tenía miedo es la historia de una niña que tiene mucha imaginación y miedo en la misma proporción: en lugar del tiradero en su clóset ve monstruos. De este modo, Ernestina, de la mano de Elena Climent, tendrá que averiguar de qué están hechos sus miedos.

 

¿Cómo surgió la historia?

Es una idea que traía desde hace muchos años. De hecho tengo diferentes folders que se llaman "ideas para libros" y tengo muchos cuentos que nunca he publicado.

 

¿Y por qué sacar éste del folder y no otro?

Me ganó la tentación con este y es que lo visualizo como parte de una serie donde Errnestina, la protagonista, va aprendiendo a resolver situaciones. Es una historia de fortalecimiento interior de este personaje. En este caso va venciendo el miedo.

 

¿Hace cuantos años no hacías un libro para niños?

Muchísimos, había dejado muchos años de hacer libros para niños y realmente lo extrañaba. Siempre estaba con mucha nostalgia por volver a hacer uno.

 

Ya nos hablaste de los miedos de Ernestina, pero ¿A qué le tenías miedo cuando eras niña?

A entrar a mi cuarto por la noche. Pensaba que me iba a salir un monstruo. Como mi cuarto estaba al fondo de un pasillo, me daba mucho miedo. Recuerdo que una vez estando en el colegio, me mandaron a cargar a una calaca (que se llamaba Oscar), la teníamos que llevar de un salón a otro. Entonces ya no quería entrar en la noche al cuarto por miedo a la calaca. En ese tiempo, teníamos una empleada en casa que le encantaba asustarnos. Sabía que andaba yo con lo de la calaca, se metió en mi cuarto por la noche a esperarme abajo de la cama. Entré al cuarto y antes de que pudiera prender la luz, me agarró el pie ¡y salí despavorida dando alaridos! A mis papás les daba risa. Y Hermelinda, esta mujer también lloraba de la risa. Yo lloraba… pero del susto.

 

Y de grande, ¿a qué le tienes miedo?

Uno elabora sus miedos, son más abstractos. El miedo va tomando formas, es una especie que se va metiendo en las cosas entonces. Lo que siento en este libro es que aunque es para niños también funciona para grandes, y el hecho de que no tenga texto obliga a los grandes a meterse más, a hacer más esfuerzo y contarles el cuento a los más pequeños, a trabajarlo juntos. Los papás se van a identificar también. A todos nos da miedo algo, el chiste es no ponerse muy cómodo, siempre tienes que estar en la orillita de las cosas.

 

La historia de Elena Climent es apasionante, atractiva y muy colorida. Creció en un mundo de artistas que enriquecieron el arte mexicano a través de su perspectiva. Es hija del famoso artista español Enrique Climent, quien llegó a México en 1939 a bordo de un barco de exiliados españoles que buscaban asilo en México. Así, ella ha cambiado la escena del arte neoyorquino con sus escenas muy mexicanas plasmadas en sus cuadros. Esta manera de vivir el arte es muy intensa en su obra y su vida:

 

"Yo siempre sentí que mi casa era como de otro siglo, porque era un gran taller, estaba mezclada con el estudio y la carpintería; las actividades artísticas estaban en toda la casa. Era como el modelo antiguo en los que el taller y la casa eran lo mismo. Crecí totalmente metida en un medio de artistas, por lo que yo creía que así era el mundo. Pensaba que la gente se sentaba alrededor de la mesa a dibujar.

En las cenas venían músicos y había música en vivo; era como criarse en el siglo XVI. Aunque es como venir de un mundo pasado, a mí me gusta mucho el presente, la modernidad y la tecnología. Siento mucha vitalidad hoy en día, me gusta cómo han cambiado muchas cosas, no todo obviamente. Y el futuro… pues el futuro hay que inventarlo."

 

Rodeada de tanto arte, su infancia se vio impregnada de historias, colores e imaginación. Conforme platicamos, descubro que sus juegos de infancia aún son parte de su vida, porque crear una pintura es como jugar. Los juegos de la infancia y los dibujos de seres imaginarios siguen plasmados en sus recuerdos, pero también en su obra.

 

"Yo era muy marimacho. Jugaba futbol en la calle, andaba en bici, nos peleábamos… todo eso, pero siempre me gustó jugar con imágenes, imaginar que me metía en ellas. Entonces ponía un libro abierto con una ilustración y me imaginaba entrando a la escena del libro. Hacía dibujos y los metía en el View-master. Siempre esta fantasía de entrar".

 

¿Cuál era tu libro favorito? 

Bueno, así muy reducida la lista y acordándome de un par… El globo rojo me enloquecía; The cat in the hat de Dr. Seuss, ese en el que la nieve se hacía rosa ¡me enloquecía!

 

De libros infantiles, ¿quién te arranca los suspiros?

Seuss, ni hablar… Kalman, los libros de Madeline me encantan, y luego muchos que veo y que ni me fijo de quién son, como los del caricaturista Larson que me encanta. También me encantaba de chica los libros de Golden Books porque las ilustraciones eran muy realistas y me permitían entrar.

 

Entonces fueron de gran influencia en tu obra

Muchísimo. Es la misma sensación, es la misma narrativa mental, la misma fantasía de entrar, como en el mural de Nueva York, fue la fantasía de entrar y como era muy grande, cuando pintaba las habitaciones yo estaba dentro era muy emocionante y por eso me encanta esa escala.

 

Como pintora, cuando creas una historia como este libro ¿Qué llega primero: las imágenes o el texto?

Siempre, siempre está mezclado, llegar a la producción de un cuadro o de un libro o una imagen digital… siempre es una mezcla. Yo pinto muy “narrativo”, y aunque pinte una naturaleza muerta esta es narrativa, siempre hay una historia detrás de lo que hago. No me imagino uno sin el otro.

 

Los murales que ha creado son impresionantes. El departamento de Literatura y Lenguas de la New York University le comisionó un mural que se inauguró en 2008, titulado At Home With Their Books, narra la vida de seis escritores neoyorkinos: Washington Irving, Edith Wharton, Zora Neale Hurston, Frank O’Hara, Jane Jacobs y Pedro Pietri.

"Para el formato de este mural me inspiré en el Tapiz de Bayeux que es un tapiz muy largo y que narra en imágenes la invasión de los normandos a los sajones en el siglo XI. En este caso la narración es sobre los espacios y los libros que había en casa de cada escritor, me metí mucho en sus vidas"

 

Uno de sus proyectos es pintar un mural para un hospital, en el que pueda plasmar historias de vida, gente que se recuperó de sus males y vive para contarlo, sin duda un enfoque del arte que hace falta en México:

"Mi enfoque como artista no es el de la denuncia, mi enfoque se va más a empoderar a la gente, ayudar que descubra su fuerza interior. Hacerle ver a la gente de lo que son capaces, que cuando alguien vea una obra salga más fuerte de lo que era. La belleza es una fuerza muy grande que empodera a la gente. Hay que descubrir la fuerza de la gente, porque la mayoría no está matando ni haciendo cosas horribles".

 

Y hablando de cuestiones profundas… ¿Cuál es tu postre favorito?

¿Ahorita? ¿Hoy? es que depende del día… Hoy se me antoja… un helado de chocolate muy amargo con un café negro. Mañana no sé.

 

¿Cuéntame un chiste?

Híjole, se me bloquean si los pienso… espérame… apaga la grabadora y lo pienso… sino no se me ocurre… ¡Ah! ya está!

 

–¿Cómo te llamas?, pregunta uno.

–Pepepe… responde otro.

–¿Qué? ¿Eres tartamudo?

–No, mi papá era tartamudo…

Por: Rodrigo Morlesin
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Imagen: Elena Climent con su mural At Home With Their Books, en la Universidad de Nueva York. Foto de Hiroko Masuike para The New York Times.

Mascultura 21-Sep-11

 

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