Mi patria es mi cuerpo. #ColumnaVerteatral

Decir que Tina Modotti (1896-1942) fue una mujer adelantada a su época, es un lugar común. Evidentemente se trata de un personaje revolucionario en todos sentidos, que chocó con la cerrazón del común denominador de las mentalidades de sus contemporáneos; pero más allá de la particularidad de su biografía, Modotti encarnó la característica más profunda de la primera mitad del siglo XX: la lucha derivada de la ideología. Desde nuestro contexto ideológico del siglo XXI, en el que las diferencias entre países y corporaciones, entre izquierdas y derechas e incluso entre religiones y ateísmo, se difuminan cada vez más, podemos vislumbrar en figuras como la de Tina Modotti, el vigoroso impulso que intentó cambiar al mundo y que acabó por obtener en la derrota, una victoria moral.

Recientemente se estrenó, en la ciudad que vio morir a Modotti, una puesta en escena inspirada en su biografía. Desde los ojos de una niña exiliada a México, después de la guerra civil española, la dramaturga Zaida Rico (que también interpreta al personaje protagónico), reconstruye fragmentos aleatorios de la apasionante vida de la fotógrafa ítalo-mexicana; según se puede leer en los agradecimientos del programa de mano, con una determinante influencia de la novela "Tinísima", de Elena Poniatowska.

Es siempre una empresa complicada el pretender trasladar una biografía entera a un texto dramático. En este caso, la dramaturga acierta al impregnar de una cierta anarquía, la cronología de los acontecimientos, justificada desde el desorden natural con el que la mente humana recuerda sus vivencias. El flanco débil de la dramaturgia corresponde a una visión un tanto unilateral del personaje de Modotti en el grueso de la obra, tal vez propiciado por la incondicional admiración de la autora por su protagonista. El problema es que a nivel dramático, las contradicciones de un personaje son su principal atractivo y la Tina Modotti que nos presentan parece ser de una sola pieza, por lo que pierde algo de potencia y roza peligrosamente el franco homenaje. Probablemente un retrato con más claro-obscuros, habría sido más fiel al tempestuoso carácter de esta mujer valiente y obstinada, que se negó a ser víctima de sus obstáculos.

La puesta en escena es dirigida conjuntamente por dos talentos probados de la escena mexicana, Haydeé Boetto y Gabriel Figueroa Pacheco, que logran hilvanar muy finamente diversos tiempos y espacios. La escenografía y la iluminación corren a cargo de Jesús Hernández y sintetizan asombrosamente la poética de la obra. Sumados todos los elementos de la puesta en escena, los hallazgos estéticos, me parecen los más destacados.

En términos actorales, el montaje funciona bien, con Zaida Rico interpretando a Tina y con Daniela Arroio (que alterna funciones con Micaela Gramajo) y Ernesto Álvarez a cargo del resto de los personajes. Me parece que el ritmo de las funciones y la retroalimentación con el público, acabarán por redondear las actuaciones que por ahora transitan algunos momentos titubeantes, por ejemplo en las escenas con potencial cómico que se perciben algo tímidas, pero seguramente evolucionarán y serán brillantes.

Sin duda esta puesta en escena, que nace del plausible motor de recordarnos la valía de Tina Modotti en nuestra historia, tendrá una larga vida; pero recomiendo ampliamente verla en su primera temporada, perfectamente enmarcada por el hermoso teatro Sergio Magaña, que embona estética y conceptualmente de manera exacta con la obra.

Por Fernando Bonilla (teatrero chilango).

Mascultura 07-Oct-14
 

MARÍA (Tina Modotti)

Dramaturgia: Zaida Rico
Dirección: Haydeé Boetto y Gabriel Figueroa Pacheco Con: Ernesto Álvarez, Daniela Arroio / Micaela Gramajo y Zaida Rico
Funciones: Viernes 20:00 hrs.; sábados 19:00 hrs. y domingos 18:0 hrs.
Del 3 al 26 de octubre.
Teatro Sergio Magaña
(Sor Juana Inés de la Cruz 114, Santa María la Ribera, Ciudad de México)
Teléfono: 55470931
Entrada General $127
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