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El espíritu de la ciencia-ficción

Roberto Bolaño, fue un escritor y poeta chileno, autor de más de dos decenas de libros, entre los cuales destacan sus novelas Los detectives salvajes, ganadora del Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999, y la póstuma 2666.

Luego de su muerte se ha convertido en uno de los escritores más influyentes en lengua española, como lo demuestran las numerosas publicaciones consagradas a su obra y el hecho de que tres novelas —además de las ya citadas Los detectives salvajes y 2666, la breve Estrella distante— figuren en los 15 primeros lugares de la lista confeccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles, con los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 año “Los detectives salvajes”, quizá su obra más importante.

El “estilo Bolaño” ha traspasado fronteras en todo el mundo tras la muerte del escritor, a través de artículos, poesías, novelas, relatos o discursos; muchos de ellos publicados póstumamente, como “2666”, El Tercer Reich” o “El gaucho insufrible”.

En su narrativa de ficción, numerosas historias que apenas confluyen entre sí se acumulan a lo largo de un amplio marco espacial, obligando al lector a un ejercicio más activo de lo habitual para asimilar la palabra escrita.

Otra de las constantes de la obra de Bolaño (Santiago de Chile 1953 – Barcelona 2003) son las abundantes referencias filosóficas, literarias, poéticas y cinematográficas, que ha provocado frecuentes comparaciones con otros grandes autores hispanoamericanos como Jorge Luis Borges o Julio Cortázar, con quienes reconocía estar en deuda.

“Los detectives salvajes” (1998) explora los inicios del movimiento infrarrealista, también llamado realismo visceral, desarrollado por Bolaño junto a una generación de escritores en su juventud, que se caracterizaba por el derribo de las concesiones poéticas y límites creativos, a la manera del surrealismo, el dadaísmo y la generación “beat”.Le había escrito una carta pero “Por suerte no se la he dado: era una carta pretenciosa y llena de preguntas cuyas respuestas usted de alguna manera ha dado en sus hermosos libros.

El espíritu de la ciencia-ficción

“Tengo diecisiete años y nací en chile pero ahora vivo en una azotea de México DF desde donde se pueden observar unos amaneceres extraordinarios. En la azotea hay varios cuartos pero solo cinco están habitados. En uno vivo yo con un amigo de dudosa ciudadanía chilena. En otro, digamos el segundo cuarto aunque en modo alguno va en este orden, vive una empleada del hogar, también llamada sirvienta o criada o chacha o chica, con sus cuatro hijos de corta edad. En el tercero vive la sirvienta de uno de los departamentos del licenciado Ruvalcava. En el cuarto vive un viejito apellidado Espejo”

 

MasCultura 10-abril-17

 

 

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