SECTOR 9: La especie asesina

Así debe ser la ciencia ficción. Confusa y directa al mismo tiempo. Dura y desinteresada a la vez. Debe contar historias y hacernos ver la nuestra. Debe usar a sus personajes para sacarnos las entrañas. Debe hacernos ver que somos la peor especie del planeta mientras nos dibuja la problemática existencia de otra especie, una ajena a este mundo.

Una nave nodriza ha quedado varada en Johannesburgo. Sus tripulantes, extraterrestres que lucen animales y salvajes, se ven forzados a vivir en este ya de por sí conflictivo planeta mientras su nave se repara o —lo que parece ser el camino más probable— hasta que se extingan y desaparezcan. La razón de ello es que los humanos, recelosos de todo aquello que no es humano, han decidido que estos extraterrestres deben vivir en un gigantesco gueto. Desde ahí, todas las interpretaciones hacia la política, el sectarismo, el nacionalismo, el racismo y la discriminación son válidas, especial y primordialmente porque sí, Johannesburgo abre esa doble, tiple y cruel lectura.

Sin embargo, Neill Blomkamp, el director y guionista (junto con Terri Tatchell) no se pone necio al momento de señalar. Lo hace a través de su historia, del enredo que surge cuando las especies tienen contacto, de la paranoia de un decadente y despreciable personaje central (Sharito Copley en un trabajo estupendo), que sin desearlo y sin saberlo ve cómo su vida se transforma literal y carnalmente. El roce con la especie extraterrestre es asqueroso, degradante, pero inevitable y enteramente trascendente para él y para la historia.

Así debe ser la ciencia ficción. Apelando a otros géneros cuando es necesario (terror, acción, thriller conspiracionista) y abandonándolos cuando la película necesita caminar y dejar ver algunas sutilezas: ¿Así tratamos o hemos tratado a otros seres distintos a nosotros? ¿Se exagera cuando se dice que el sistema está diseñado para deshacerse de nosotros? ¿Hay que pensar en el futuro para hablar de problemas actuales? ¿De verdad somos un mundo abierto e incluyente? ¿No será que lo somos únicamente cuando nos conviene?

El cierre brutal y agitado de la película cae como el mazo que condena a muerte al prisionero, como el sol que, después de lo que hemos visto, al parecer no sale para todos; como los párpados de un hombre monstruoso que, sintiendo desprecio por los diferentes, termina diferenciándose de él mismo. Sangriento sin salpicar una sola gota.

Así debe ser la ciencia ficción.

Sección 9 de Neill Blomkamp a la venta en Librerías Gandhi.

Por Erick Estrada www.cinegarage.com

Imagen: Cartel de la película Sector 9 de Neill Blomkamp.
Mascultura 15-Oct-12

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