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NADIE LO HA VISTO, el pasado que acecha oculto en la memoria

¿Quién no se acuerda de haber jugado alguna vez Clue? Sentirse como un detective al ir recolectando pistas para capturar al asesino y la ansiedad por descubrirlo antes que los demás. Qué diferente sería el mundo si esa ansia fuera sólo por descubrirlo para ganar un juego amargo, y no por tener la certeza de que si no se atrapa a tiempo, varias personas seguirán siendo asesinadas.

En Nadie lo ha visto, de Mari Jungstedt (Estocolmo, 1962), la primera novela que protagoniza el comisario Anders Knutas, se tiene una constante angustia por descubrir al asesino que ronda los tranquilos poblados de Gotland.

Todo inicia en una fiesta que reúne a varios amigos de Helena. Después de mucho tiempo de no verse, quiere organizar algo para disipar el estrés de la ciudad. Baile, alcohol y susurros que se hacen los personajes. Todo parece transcurrir bien, hasta que, Per, la pareja de Helena, la arranca de la pista de baile y la saca al patio. Nadie ve ni oye nada, hasta que ella entra corriendo con sangre en la cara. Desde ese momento, las cosas quedan torcidas. Per, consumido por la furia y los celos, instintos que nos agobian en el momento de ver transgredida nuestra línea de tolerancia, sale, nuevamente, al patio con Kristian, amigo de Helena, y con un puñetazo manifiesta su ira. Los demás los separan antes de que empeore la situación.

La celebración concluye tras un clima de nervios y decepción. Al otro día, Helena sale a dar una vuelta por la playa con su perro Spencer. La niebla que cubría la arena y el murmullo de las olas ya anuncian la catástrofe. El perro corre, se aleja, se pierde en la niebla, después un chillido. ¿Spencer? Helena no tiene respuesta. ¡Spencer! Nada. Camina y se detiene súbitamente, siente una presencia detrás de ella. No necesita ver ni oír nada. Sabe que hay alguien esperando a sus espaldas.

Anders Knutas y sus colegas son advertidos de un asesinato la tarde del 5 de junio: una mujer joven, completamente desnuda, sin rastros de violación y con las pantaletas en la boca. Éste será el primer caso de una serie de asesinatos en la isla de Gotland.

Nadie lo ha visto es una novela que pone a prueba el instinto del lector. Se requiere de una cautelosa intuición para hacer la lista de sospechosos, porque aquí muchos son sospechosos. Después del misterio, de la pesadumbre de los asesinatos, los personajes son envueltos en una atmósfera de nostalgia y de decepción. El caso policiaco deja ver situaciones familiares que ya no funcionan. Amores olvidados y prohibidos. De esos que nos hacen combatir contra el mundo, para que al final éste nos aplaste. Aquellos que fingimos olvidar tan sólo para poder seguir adelante. Amoríos que llenan de adrenalina y de culpa cuando se está a una llamada telefónica del adulterio.

En una sociedad que come helados como si ya nada preocupara en el mundo, los asesinatos se van sumando sin que nadie vea nada. Ander Knutas y el periodista Johan Berg se inmiscuyen en aguas turbulentas difíciles de navegar. Será una coincidencia del pasado la pista que necesitan para descubrir al asesino, un asesino invisible que pudiera rondar, incluso, desde los pasados que muchos de nosotros escondemos.

Por: Rolando Ramiro Vázquez M.

Imagen: Portada del libro Nadie lo ha visto de Mari Jungstedt.
Mascultura 21-Mayo-12

 

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