La vida después de… “Farenheit 451”

La vida después de… “Farenheit 451”

12 de enero de 2021

Rodrigo Coronel

Nada fue igual después de la desesperanzadora viñeta que Ray Bradbury trazó en Farenheit 451. Quizá por la poderosa imagen que traía a cuento: libros carbonizados y cancelados. La metáfora de un mundo grotesco, despiadado con las expresiones artísticas que no se ajustan a un mandato superior que todo lo uniforma, lo hermana con otros escritores cuya visión del mundo era, por lo menos, desalentadora. Entre sus hermanos de distopías se encuentran George Orwell, con 1984, Philip K. Dick, con El hombre en el castillo, o Philip Roth y su novela La conjura contra América.

Cada vez que un libro es sometido a la tortura de las llamas, metáfora de la censura, Bradbury sale a relucir. He ahí, quizá, su más sensible aportación: el escritor advirtió que el inopinado uso del fuego no era una realidad superada, sino la más inmediata. La ciencia ficción como advertencia.

En los últimos años, este género literario ha visto un auge en su valoración y popularidad, en buena medida por la manera en que ha advertido las horas de nuestros días. Es inevitable traer a Bradbury frente a los recordatorios del futuro. Como en la serie de streaming, Black Mirror, y los ácidos ensayos que describen un mundo tan invivible como inevitable.

Farenheit 451 ha resultado tan influyente que en cualquier reflexión sobre el futuro se percibe su mano. A veces de manera un tanto indirecta, como en la célebre trilogía de Volver al futuro, cuya visión, naturalmente, es un tanto edulcorada; aunque algo deje a la reflexión el repentino enriquecimiento de Biff Tannen y los vuelcos sombríos de ese futuro.

Farenheit 451 cambió el mundo porque solamente lo describió. Y eso es un pelín perturbador. +

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