La esperanza de una paciente diagnosticada con tumor cerebral: Mariposa negra, de Mónica Mateos

La esperanza de una paciente diagnosticada con tumor cerebral: Mariposa negra, de Mónica Mateos

17 de enero 2023

Por Irma Gallo

“Imagine su cabeza. Imagine el interior de su cráneo. Imagine que algo malo ocurre. ¿Qué palabra da más miedo? ¿Fractura, lesión, coágulo, hemorragia, derrame, malformación? Elijo tumor. Tumor en el cerebro. Chico o grande, no importa”.

Así comienza Mónica Mateos, ganadora del Premio Nacional de Periodismo 2022 por su trayectoria como periodista cultural, a narrar su periplo con la enfermedad, la que asusta a cualquiera nada más de nombrarla, y que ella sabe contar con un fino sentido del humor en su libro Mariposa negra. Diagnóstico: tumor cerebral, publicado por la Editorial Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Optimista como es, descendiente de una estirpe de mujeres oaxaqueñas, fuertes, risueñas y bragadas —su abuela, su madre, sus tías—, Mónica Mateos se niega a victimizarse. Escribe este libro, a caballo entre el testimonio en primera persona, la crónica y el reportaje periodístico, desde el agradecimiento a los médicos que la atendieron y con un guiño de complicidad y cariño hacia los otros pacientes que conoció durante su periplo médico.

Esta experiencia la viví hace diez años. Entonces, cuando estaba yendo a las citas médicas, comprendí que era muy importante llevar un registro. Sobre todo porque cada médico me preguntaba siempre, desde el principio: “Oiga, ¿qué le pasa?”, a pesar de que ellos tienen los expedientes; pero tú sabes que, tratándose de los servicios de salud, es bien complicado. Así que empecé a hacer anotaciones, que, por mi formación como periodista, se convirtieron en detallitos para escribir crónicas.

Al principio, Mónica Mateos no tenía la intención de escribir un libro, pero a partir de la pandemia lo pensó mejor:

Creo que sí es importante, al ver cómo colapsó nuestro sistema de salud pública, decir que esto no es de ahorita, de 2020, que fue cuando vivimos estos momentos tan duros, sino que hay mucha historia detrás de la fragilidad de nuestro sistema de salud pública. Los que quedamos en medio somos los pacientes que no tenemos las herramientas, el conocimiento ni la información para afrontar un diagnóstico así de terrible, que a lo mejor no necesariamente significa muerte. Pero cuando te dicen “tienes un tumor”, la sola palabra, lo tengas donde lo tengas, así sea en el dedo, te da terror. Entonces, imagínate que te digan “tienes un tumor en el cerebro”: adiós mundo cruel.

Acerca de los sentimientos que atraviesan un diagnóstico difícil, la periodista recuerda su experiencia:

Se me hizo muy importante compartir mi historia para que todas las personas que están viviendo una enfermedad crónica, incluso una enfermedad terminal o de cualquier tipo, se sientan acompañadas. Me interesa decir: “No eres la única persona que ante un diagnóstico siente miedo”, aunque es lo primero que se siente.

Lo segundo, que complica mucho todo para tratar de superarlo, es la incertidumbre. Se trata de una enfermedad terrible, que te acompaña en la enfermedad principal. Porque a veces nada más de estar en la incertidumbre, en la angustia, en el estrés, te enfermas, se te complica más.

A veces llegas al consultorio y el médico te dice: “Oiga, ¿qué le pasa?”. “No, pues tengo algo en el hígado”. “Sí, pero viene usted con la presión superalta, ¿por qué?”, “Doctor: ¡porque estoy asustada, estoy estresada y estoy viviendo una situación en la que no sé qué va a ser de mí mañana”.

Para Mónica Mateos también resultaba importante agradecer a los médicos que, a pesar de atender a 50 pacientes en un turno de una cuantas horas en un sistema de salud público precario, hacen su trabajo con dedicación y pasión:

Narro aquí la historia de un doctor de Guadalajara que me sorprendió. Después de todos los tratamientos, llegué aquí y me tuvieron que dar una terapia llamada radioneurocirugía. Entonces, llego a las 6:00 de la mañana. A las 6:30 estábamos ahí como 20 personas —venían de Cancún, de Sonora, de Ciudad de México, etcétera—; todavía no estaba la enfermera; dejábamos el carnet. A las 6:45 llegó el doctor; tomó todos los carnets y empezó a llamarnos uno por uno. En algún momento, ya decía: “A ver, a usted la voy a atender como a las 9:00 de la mañana; váyase a desayunar».

Además, cuando entrabas al consultorio, el doctor lo primero que hacía era levantarse, irte a recibir a la puerta y ofrecerte la mano. Y mirarte a los ojos. Le dije: “Doctor, he visto quizá diez doctores antes que usted y es la primera vez que me saludan, que me dan la mano”.

Mariposa negra. Diagnóstico: tumor cerebral se lee en unas cuantas horas y se disfruta a cada momento. La periodista incluye términos médicos y su explicación, pero no desde la pedantería científica, sino precisamente desde la empatía y el acompañamiento. Su escritura, además, no está desprovista de una aguda ironía y, como hemos dicho, un inteligente sentido del humor, que sirve de contrapeso al tema tan terrible que está narrando. El libro se puede adquirir en la página de la Editorial Universitaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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