Enfermedades, médicos y hospitales

Existen en la literatura universal grandes ejemplos de lo que podríamos llamar literatura hospitalaria, que retrata una de las situaciones que todos, en diversos grados, hemos enfrentado alguna vez en la vida: la enfermedad. Como en ningún otro momento el hombre se vuelve un ser vulnerable, tendido en una cama, atacado por virus, bacterias u otros padecimientos. La figura del médico envuelto en su bata impoluta y con un estetoscopio alrededor del cuello ha sido durante muchos años la imagen de la salud, del bienestar, de la esperanza en la recuperación. El médico representa el más profundo conocimiento que se puede tener sobre el cuerpo y sus funciones. Como pocos, la cercanía y el contacto que le permite su actividad, el médico conoce de primera mano los dramas más intensos de los hombres. Si se quiere conocer el retrato de una época, sólo hay que acercarse a ellos y a las enfermeras, sus eternas acompañantes.

Grandes narradores fueron médicos, como Antón Chéjov y Arthur Conan Doyle, por mencionar dos ejemplos clásicos. Otros convivieron con diversas enfermedades y padecimientos: Proust, asma; las hermanas Brönte y George Orwell, tuberculosis; Jack London, escorbuto y sífilis; Poe, Flaubert, Dickens, Dostoievski y Agatha Christie, epilepsia; Borges y Joyce (quien por cierto iba a ser médico), ceguera; Herman Melville, bipolaridad; Antonin Artaud, esquizofrenia; William Butler Yeats, síndrome de Asperger.

Aunque no hayan enfermado gravemente, otros autores crearon joyas literarias escribiendo historias que suceden en hospitales, escenario de dramas, alegrías y tristezas a más no poder, como Thomas Mann y su obra cumbre, "La montaña mágica", o Stanislaw Lem y "El hospital de la transfiguración". En México, hace algunos años, Julián Herbert publicó "Canción de tumba", novela sobre la enfermedad de la madre del autor, que cuenta las largas jornadas que él vivió en un hospital esperando, esperando, esperando.

De las siete plagas que azotaron Egipto, como relata la Biblia, pasando por los relatos de la peste en "Los cuentos de Canterbury", de Chaucer, la literatura ha usado la enfermedad como metáfora de nuestra propia existencia.

En esta nueva edición encontrarán, además de las columnas acostumbradas, las listas de Gandhi y la frase Napalm, un artículo de fondo sobre la violencia en los cómics, El Librero, El Perfil y las nuevas secciones Rincón Gourmet y Clasificados.

Los invitamos a dejarse contagiar por el virus de la literatura, que una vez inoculado no tiene cura.

 Mascultura 02-jun-15

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