Perros y escritores

Las mascotas son y serán siempre una compañía, sentirnos amados por un animal es una de las emociones más profundas y que menos pueden compararse en la vida. Una mascota es amiga, compañera, cómplice, cuando nadie queda a nuestro lado, ellas permanecen porque conocen nuestro yo más íntimo y saben sacar nuestro lado bueno en toda circunstancia.

Son muchos los escritores que a lo largo de su vida han establecido amistad con animales, en muchos casos considerando su compañía mejor que la de cualquier otro ser humano y esto es parte de su propio crecimiento y experiencia humana.

Este 21 de julio se conmemora el Día Mundial del Perro, una fecha para homenajear las muchas cualidades que han mantenido a esta especie con la humanidad por miles de años.

“El Día del Perro se fundó en 2004, para reconocer “la compañía canina y enorme conexión con nosotros, su adorable paciencia, incuestionable lealtad, así como el trabajo de los perros en la protección de nuestras calles, casas y familias”. El Día Mundial del Perro pretende de este modo llamar la atención sobre el gran número de canes que esperan en perreras y centros de adopción a encontrar una familia que les quiera y, por qué no decirlo, les salve la vida. En el mundo diariamente cientos de canes son abandonados cada año, según el estudio de abandono y adopción realizado por la Fundaciones dedicadas a realizar ese estudio. Los perros trabajan cada día de forma desinteresada para salvar nuestras vidas, en caso de canes de rescate, ayudan a los niños con problemas o discapacidad, trabajan por nuestra seguridad y están siempre de nuestro lado”.

Esta es una pequeña lista de los escritores que han tenido de compañía a estos fieles caninos:

Virginia Woolf, en las últimas páginas de Flush, Woolf desgrana el argumento, no sin un poco de ironía, de que los perros parecen adquirir en parte el carácter de sus amos tras tantos años de convivencia. Woolf fue única a la hora de intentar penetrar en la mente del perro e intentar describir el mundo tal y como él lo percibía.

J. R. Ackerley también le dedicó a su perra el libro Mi perra Tulip. Thomas Mann también escribe sobre su perro en Señor y perro. Y Roger Grenier incluso escribe un ensayo: La dificultad de ser perro.

Agatha Christie, escritora conocida por sus novelas policiacas, con más de 66 libros escritos y más de 100 millones de copias vendidas jugaba con su perro todos los días.

Benito Pérez Galdós, escritor español creador de Marianela, uno de los libros más importantes del género realista en el siglo XIX, se sentaba junto a su perro por la tardes.

David Foster Wallace, escritor de La Broma Infinita, considerado uno de los escritores más influyentes e innovadores de los últimos años, junto a su perro disfrutaban caminar.

Françoise Sagan, escritora francesa creadora de Buenos Días Tristeza (novela llevada al cine en 1958), se sentaba junto a su perro por las mañanas.

José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, junto a Cameons, el perro que le inspiro para crear a Encontrado, el perro del alfarero protagonista de su novela La caverna.

Juan Carlos Onetti, el escritor uruguayo más querido de los últimos tiempos y ganador del premio Cervantes. Compartía amistad con su perra La Biche.

Kurt Vonnegut (Matadero Cinco, Desayuno de Campeones) corría en la playa junto a su perro.

Louis-Ferdinand Céline, uno de los escritores más influyentes del siglo XX, escritor de Viaje al fin de la Noche, junto a sus amados perros.

Mario Bellatin, escritor Peruano-Mexicano, su libro Salón de Belleza, fue considerado uno de los mejores libros en lengua castellana de los últimos 25 años. Sus perros eran sus cómplices.

Mark Twain, escritor de obras como Las aventuras de Tom Sawyer y El príncipe y el mendigo tenía un perro con el que compartía el almuerzo.

Pablo Neruda, escritor chileno ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971, disfrutaba a sus perros en la mítica Isla Negra en Valparaíso.

Tennesse Williams, dramaturgo creador de El Zoo de Cristal y Un Tranvía llamado Deseo, posaba junto a su perro en las fotografías.

William Faulkner, escritor de El ruido y la furia y Premio Nobel de Literatura, amaba de una manera sublime a sus perros.

MasCultura 20-julio-17

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