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De vuelta a los clásicos: “La carretera” de Cormac McCarthy.

Esta novela le regala el Premio Pulitzer a McCarthy, lo que no es de extrañar pues sin duda ésta es la obra más destacada del autor de No es país para viejos -llevada al cine por los Hermanos Coen– y, aunque La carretera también tiene versión para la pantalla grande con Viggo Mortensen, nada se compara con la grandeza de este libro, que va desde la originalidad en la que la historia es contada hasta la feroz crítica social que formula.

Cormac nos cuenta las vicisitudes de un hombre que viaja con su hijo hacia el sur de los Estados Unidos en un mundo posapocalíptico, donde la principal preocupación no es otra sino sobrevivir; ¿la razón de la travesía?: la esperanza de que allá encontrarán salvación.

Empujando un carrito de supermercado, en el que llevan sus pertenecías más valiosas (mantas raídas y plásticos para cubrirse del frío y del agua), los protagonistas tienen que lidiar con el hambre y buscar alimento, pues la hecatombe acabó con la naturaleza y el mundo como hasta ahora lo conocemos, dejando sólo heladas y a otros sobrevivientes “humanos”, que son el mayor peligro.

Pero la odisea sobre La carretera no se limita a contarnos cómo el hombre y su chico resisten el fin del mundo, McCarthy va más allá. En un universo catastrófico se presentan una serie de problemas que llevan a los personajes a la constatación de quiénes son en realidad; en tal situación extrema todo se pone a prueba y se comprueba, se cuestiona hasta su valor como seres humanos –si es que lo siguen siendo–, sus elecciones, si robar o no robar, qué comer, si deben ayudar a otros y, por qué seguir. Así, nos transmite la preocupación del hombre por dejar a su hijo solo y suficientemente preparado en un mundo tan adverso; lo que hace tan magistralmente que es imposible no leer este libro en una sola sentada.

En esta novela Cormac nos atrapa con un relato rápido e intrigante, pero además, se pregunta, nos pregunta, lo que somos como humanidad y hacia dónde nos dirigimos; si somos una plaga; si nos autodestruiremos; si somos conscientes de ello; si, dado el caso, tendremos escapatoria; si queremos, podemos o vamos a modificar nuestro comportamiento o si simplemente vamos a arrojarnos en caída libre a un destino fatal.

Por Tania Herrera-Moro.

La Carretera / Cormac McCarthy / DeBolsillo

MasCultura 27-dic-2016

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