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Los escritores y sus mascotas

Ya sabemos que los escritores siempre se han caracterizado por sus extrañas conductas y predilecciones fuera de serie. Por lo tanto, no es sorpresa enterarnos que, en cuestión de mascotas, no se quedan atrás y mientras unos llegaron a tener todo un zoológico en sus casas, otros depositaban sus más profundos sentimientos en ellos y les servían como fuente de inspiración para sus textos.

En esta ocasión les dejamos una pequeña lista de mascotas de los escritores, que han sobresalido por su aportación literaria.

1. Charles Dickens
Sin duda alguna el pequeño Grip es una de las mascotas más célebres en cuanto a literatura se refiere. Y no sólo lo decimos porque fue el leal compañero del novelista británico Charles Dickens, pues fue su elegante y oscura figura la que sirvió como inspiración para uno de los poemas más importantes en las letras anglosajonas que seguro conoces muy bien: “El cuervo” de Edgar Allan Poe.

2. Carlos Monsiváis
Se dice que eran casi veinte gatos los que vivían entre millones de libros y revistas en la casa del escritor ubicada en la colonia Portales. De nombres extravagantes como Pío Nonoalco, Carmelita Romero, Nana Nina Ricci, Chocorrol, Fray Gatolomé de las bardas, Miau Tse Tung, Catzinger, Copelas o maullas, entre otros, estos felinos eran la adoración de Monsiváis. Su relación con ellos era más que una simple convivencia, los gatos estaban con él en todo momento, sobre todo al momento de escribir.

3. Lord Byron
Recordado como una de las más grandes figuras del Romanticismo, Lord Byron tenía un especial cariño por toda clase de animales. Desde monos, gatos, zorros, patos y hasta una grulla egipcia, el desfile de mascotas que el escritor tuvo fue interminable, pero entre todos ellos sobresale Boatswain, un labrador negro que logró robar su corazón. El cariño que el escritor le tenía a su can originó la famosa frase “Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”. A su muerte le escribió este epitafio: [Aquí] Yacen los restos de alguien / que poseyó la belleza sin la vanidad, / la fuerza sin la insolencia, / la valentía sin la ferocidad, / y todas las virtudes del hombre sin sus vicios.

4. Mark Twain
Otro escritor que también cayó bajo los efectos del amor felino fue Mark Twain. Desde pequeño, el autor de “Las aventuras de Tom Sawyer”, se divertía por las tardes jugando con gatos en su casa de Missouri. Twain (cuyo nombre real era Samuel Langhorne Clemens) compartió la niñez con aproximadamente veinte gatos sureños. Su gran pasión por estos animales puede verse reflejada en “Un yanqui en la corte del Rey Arturo”, donde uno de los personajes propone una prometedora alternativa a la monarquía tradicional basada en el gobierno de los gatos, la “Gatocracia”.

Imagen: El escritor Mark Twain con su gato.
Mascultura 08-May-14

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