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Audiencia con la reina

Aquiles: Recuéstese aquí… ¿ya se siente mejor?

Tortuga: ¿Bromea? Jamás me repondré de esto. ¡Vaya papelón! ¡Y pensar que yo lo único que quería era una foto con uno de los Queen’s guards! La típica foto haciendo caras mientras él, bajo su fuzzy hat, finge que le importa un bledo.

Aquiles: Bueno… en realidad ese video donde los guardias lo persiguen a lo largo del Támesis apenas va por el millón de hits. El de la reina, en cambio…

Tortuga: Tanta ilusión que me hacía alguna vez ver mi obra traducida al inglés. Y ahora, después
de esto… goodbye, farewell, so long!

Aquiles: Si lo único que quería era esa foto, para qué se apunta a la convocatoria.

Tortuga: ¡Porque jamás creí que me incluirían! La culpa es de ese autor al que le dio salmonela dos días antes de partir a Gran Bretaña. Ya lo dijo Miss Marple en alguna novela: Life’s a bitch.

Aquiles: ¿Quiere decir que si ese autor no se enferma no lo invitan?

Tortuga: Si yo ni siquiera sé el suficiente inglés. Me apunté porque quería la foto con el guardia. ¿Quién no quiere una selfie molestando a un guardia real? Al viaje estaban invitados puros autores de renombre. Y bueno… no es que no tenga mis novelitas, pero…

Aquiles: Lo que no entiendo es cómo terminó en audiencia con la reina. ¿Otro autor indispuesto?

Tortuga: ¡Todo iba tan bien! La visita a Hyde Park, a Piccadilly, el paseo en el autobús de dos pisos cantando “Hey Jude” con acento apochado. Hasta la foto en la cabina de policía con mi disfraz de Señor del Tiempo salió que ni la BBC. Todo iba perfecto. Y entonces… audiencia con la reina. ¿A quién se le ocurre invitar a un grupo de escritores —que llevan varios días tomando Scotch como si fuera frutsi— a ver a la reina?

Aquiles: Buena voluntad entre las naciones, que le llaman. Lo que no entiendo es por qué usted precisamente, si iban otros diecinueve.

Tortuga: Yo era el único que se tenía en pie.

Aquiles: Ah. Ya veo. Con todo… recuerde que antes de que se subiera al avión, repasamos las normas de etiqueta en el remotísimo caso de que ocurriera algo así.

Tortuga: Le juro que lo intenté. Ponga el video.

Aquiles: ¡Increíble! Ya está por encima de Gangnam Style. A ver… Número uno… “Diríjase a la reina, primero, como your majesty y luego como “ma’am”.

Tortuga: Ahí puede ver cómo lo único que sale de mi boca es algo parecido al gruñido de un ornitorrinco siendo ahogado con una bolsa de súper.

Por Antonio Malpica

Sigue leyendo la columna de Antonio Malpica aquí.

Mascultura 09-nov-15
 

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