Los dos Papas: una exploración del pasado ante las demandas del mundo

Los dos Papas: una exploración del pasado ante las demandas del mundo
23 de diciembre de 2019

En febrero de 2013 se rompió con una tradición de más de seiscientos años: el papa Benedicto XVI, antiguo protector de la doctrina y leal heredero de Juan Pablo II, hizo un anuncio sin precedentes al comunicar su renuncia debido a su avanzada edad y la decisión de adoptar el título de papa emérito. A las pocas semanas, las majestuosas puertas de la Capilla Sixtina del Vaticano se cerraron, y los cardenales comenzaron un nuevo cónclave, el segundo en menos de una década, y en el que tendrían que elegir al nuevo líder espiritual de una Iglesia con más de 1200 millones de seguidores en todo el mundo.

Cuando las puertas se abrieron de nuevo unos días más tarde, Jorge Bergoglio, bajo el nombre de Francisco, resultó elegido papa.

Los dos Papas, estrenada en Netflix el pasado 20 de diciembre, es una película que entrelaza un choque de personalidades e ideologías, donde ambos protagonistas pasan de la animadversión, a la tolerancia forzada para concluir eventualmente en una franca amistad, que resulta en un duelo teológico bastante entretenido, en buen aparte gracias al trabajo de guion de Anthony McCarten, responsable además de la escritura de recientes películas biográficas como La teoría del todo, Las Horas más Oscuras y Rapsodia Bohemia.

Claro que una buena escritura no basta para lucir una película como esta, por ello es de destacar la dirección del cineasta brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios y Ceguera) quien se encarga de ejecutarle un dinamismo que se ve reflejado en la edición, y una fotografía intimista, aunque no por ello menos robusta, cortesía de César Charlone para este drama basado en los diálogos.

Pero sin duda quienes sostienen la película son Anthony Hopkins (Benedicto XVI) y Jonathan Pryce (Francisco), en un duelo de actuaciones que se agradece en filmes basados en personajes de los que aún tenemos referencia tangible; por ello la frialdad alemana que proyecta Hopkins contrasta armoniosamente con el carisma abrasador que adopta Pryce en cada oportunidad donde lo luce.

Esta es una de las películas con las que Netflix apuesta este año para competir en los premios de la academia el próximo 9 de febrero, y que vale la pena ver como una manera de tratar de comprender el mundo y las mecánicas dentro de una de las instituciones mas longevas y controvertidas en décadas recientes como una metáfora de la exploración de los pasados ante las demandas del mundo moderno. +

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