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Duchamp & Koons: Semejanzas y contrastes

Duchamp & Koons: Semejanzas y contrastes

Del 19 de mayo al 29 de septiembre de este año se presenta “Apariencia desnuda: El deseo y el objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons, aún”.

Mariel Argüello

“La belleza es la indiferencia. Es no sentir ningún tipo de culpa”, dice Massimiliano Gioni, curador de la exposición, quien, junto al artista plástico estadounidense Jeff Koons, presentó oficialmente “Apariencia Desnuda: el deseo y el objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons, aún” a mediados de mayo en las instalaciones del Museo Jumex y teniendo a la “Seated Ballerina” en la explanada del recinto. 

La exposición se propone establecer un paralelismo entre las obras de Marcel Duchamp y Jeff Koons —dos de los artistas más influyentes del siglo xx— para abordar conceptos clave sobre los objetos, las mercancías y la relación del artista con la sociedad. 

El título “Apariencia desnuda…” fue inspirado en el afamado estudio de la obra de Duchamp que realizó el premio nobel de literatura mexicano Octavio Paz, en el cual arroja luz sobre la obra de dos artistas que presentan las apariencias y las apariciones al desnudo en una partida de ajedrez, entre la esencia y la superficie.

La exhibición propone un sistema de elecciones y resonancias afines con el propósito de analizar conceptos clave representados en los objetos y la relación del artista con la sociedad. 

Pero va más allá. Duchamp y Koons comparten una sorprendente fijación por el modo en que los objetos cotidianos pueden evocar un tipo de atracción y proyectar cierta sexualidad, generando lo que el historiador de arte David Joselit llama “erótica de las cosas”, es decir, la cualidad que los objetos tanto artísticos como cotidianos —ayudados por la publicidad— tienen de inducir al deseo, moldeando la concepción pública del gusto y generando el dilema de la elección en el consumidor.

El ready-made, la teoría que desarrolló Duchamp, objetiva su intención de crear algo en lo cual no intervinieran las manos, es decir, un objeto antípoda del gusto artístico. Duchamp expresó esta intención en la época en que consideró que su experiencia cubista se había agotado, cuando también planteó que los objetos podían entenderse como obras de arte si se aceptaba la elección como una forma de expresión artística.

Pero no hay que dejarse engañar: el ready-made no tiene como finalidad abrirle caminos al arte, sino más bien cerrárselos, incluso cerrárselos al ready-made mismo. Así de golpe desechó el tradicional e intocable supuesto de que el gusto, la belleza y los juicios estéticos eran los ideales y estándares que definían el arte. 

“Nunca entendí el poder del arte hasta que conocí la obra de Manet y Duchamp; Duchamp me enseñó a mantener todo en juego e incorporarlo a un diálogo”, comenta Koons en aquella conferencia, admitiendo que la influencia de Duchamp en él ha sido decisiva. Y más adelante lo recuerda de la siguiente manera hablando de su interés por el ready-made: “parecía ser el polo opuesto al arte subjetivo en el que yo había estado inmerso”. 

Tanto Koons como Duchamp desarrollaron sus propias filosofías sobre el deseo y el gusto, y al hacerlo propusieron nuevas formas de pensar sobre la identidad y la imagen pública del artista. Duchamp creó una especie de alter ego llamado Rrose Sélavy, con cuyo nombre firmó muchas de sus obras durante la década de los 20. Para Koons, la identidad del artista en sí es un medio infinitamente maleable. 

Al asumir diversas identidades, el francés recurrió a la farsa como estrategia para negarse al atribuir un papel concreto al artista. “Soy un actor de cine común y corriente”, bromeaba, pero en el fondo sentía temor y miedo al admitir que sentía algo de vergüenza por la cuestión de la publicidad y de la función social del artista, mientras que Koons asumió en el fondo de su corazón la función pública del artista y utilizar el vocabulario visual de la publicidad de manera más directa para desarrollarla como celebridad y marca. 

“Parte de entender al mundo es aceptarte a ti mismo, y justo eso es el arte subjetivo”, puntualizó Koons. Por su parte, Massimiliano Gioni explicó que la exposición es como una continuidad de espejos entre Duchamp y Koons, y cómo ellos se reflejan entre sí, además de que el gusto es el que hacen los creadores, y que necesita ser transformado. +

Léelo también en nuestro número 121, dedicado a Amigos y Rivales.

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