Billy Idol: Superviviente del punk

Billy Idol: Superviviente del punk
Lunes 14 de octubre de 2019
Fabián V. Escalante

Billy Idol lanzó su libro de memorias, al que tituló como su exitoso sencillo Dancing with Myself, de la década de 1980. En estas memorias, publicadas por Simon & Schuster, y lanzadas al par de su último álbum de estudio, Kings & Queens of the Underground, nos muestran a Billy como un revolucionario del punk.

En voz intimista, de manera sincera y divertida, Idol describe el entorno en el que creció, las raíces que lo impulsaron a la música y al arte; sopesa los aciertos como músico, así como sus errores, los excesos y las adicciones de las que se arrepiente por no tener un freno. Recorre entonces la atmósfera punk y el inicio de su carrera con Generation X que le dieron la oportunidad de permanecer hasta esta década como uno de los solistas más grandes y revolucionarios del punk.

Su recorrido por Estados Unidos comenzó cuando llegó de Irlanda con su familia a la edad de cuatro años, a lo que siguió una cadena de mudanzas, un recuerdo muy importante, pues en su familia todos tocaban muchos instrumentos. A esa edad de cuatro años recibió un banjo, y nunca se separó de la música. Pero ya estaba en el lugar indicado. Mediante la televisión recibió el impacto de las carreras de Elvis Presley, Woody Guthrie, Hank Williams, Robert Johnson y Johnny Cash, y cuando volvió a esa Inglaterra que trataba de recuperarse de la guerra, teniendo 6 años de edad, le tocó una vida violentada y padeció agresiones y situaciones de miedo que lo llenaban de emoción y fuerza. Su amor por la lectura lo demostró a esa corta edad: leyó todos los libros de la biblioteca de su escuela. Le gustaban los libros de historia, fantasía y los cómics.

Gracias a Dios por la música

Le tocó escuchar en la BBC la locura desatada por The Bleatles, en canciones como From Me To You y She Loves You, lo que lo llenó de la vida y la energía de la creación. Pero cuando vio la película A Hard Day’s Night supo que quería tomar su destino en sus manos. Este fue el cambio de la generación irreverente que estaba desconectada de su sociedad, aquella generación que le dio el don de escribir fácilmente con mucha libertad.

“Queremos el futuro. Y lo queremos ahora”

Billy Idol compró su primera guitarra y comenzó a tomar clases después de la escuela en Bromley South Train Station, donde se encontraba con los que asistían a Bromley Technical High School. Entre ellos estaba Steve Bailey, quien en un futuro sería Steve Severin, el bajista de Siouxsie and the Banshees. Luego llegó su acercamiento a las drogas, en compañía de In the Court of the Crimson King, de King Crimson. Así nació su amor por las drogas.

El acercamiento y sus estudios a las artes lo llevaron a desempolvar un libro de sociología que le inspiraría a nombrar su primera banda: Generation X. Jugaba así con el contraste de luchar por su libertad y ser esclavos de ellos mismos cada noche, al grado de no poder grabar un tercer álbum por estar dominados por los excesos y adicciones. La escena del punk cambió ante sus ojos, al ver el camino de los Ramones y la desintegración de los Sex Pistols. Entonces conoció el lado sanador de la música y su poder para cambiar la sociedad.

Su lectura de 1984 de George Orwell (DeBolsillo) y de Un mundo feliz de Aldous Huxley lo hizo darse cuenta de lo que no quería ser y moverse de la sombra. Dejó atrás la miseria y comenzó a construir y a crear a partir de las emociones.

Pero los excesos no habían terminado. La heroína y la cocaína deterioraron su salud y su habilidad para seguir haciendo música. Al llegar a Nueva York para continuar con su carrera como músico, donde conoció a Steve Stevens, el joven guitarrista que lo acompañó en un nuevo progreso musical como solista, Billy Idol, su álbum debut, lanzado en 1982 a un año de la desintegración de Generation X. Fue un álbum tan inesperado como exitoso comercialmente. Rescataba una de las últimas canciones de Generation X, Dancing With Myself.

Su cambio de hooligan del punk a estrella del pop-rock de los 80 comienza con su discurso de seguir su corazón y sus propias reglas, al no  querer continuar con la imagen del punk que ya había encarnado. Los acertados temas que lo colocan como un ídolo de los 80’ con ropa de cuero, cadenas, cruces y muy bien peinado, hacen que estas canciones pasen a la posteridad, como Dancing with Myself, Mony Mony, Fresh for Fantasy, Rebel Yell, Eyes Without a Face y Sweet Sixteen, que mantienen a varias décadas bailando.

A inicios de los 90, antes de salir a la venta su álbum Charmed Life, que tuvo un rotundo éxito con singles como Cradle of Love, Idol sufrió un accidente en motocicleta que casi le hace perder una pierna. Su larga recuperación puso en pausa a varios proyectos.

Tras permanecer fuera de un estudio más de diez años, en 2005 lanza el álbum de estudio Devil’s Playground, para continuar con su misión como músico, y también nos descubre una nueva faceta: la del escritor, con estas memorias y un nuevo álbum que continúa presentando en diferentes ciudades del mundo, entre las cuales por fin está la Ciudad de México, para presentarse en el Palacio de los Deportes el próximo 17 de octubre del 2019: una noche que reunirá generaciones que bailaron y cantaron con Idol desde la década de 1980. +

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